VALENCIA | 4 de mayo de 2026 — La Comunitat Valenciana vive hoy una jornada de contrastes meteorológicos que ha obligado al Centro de Coordinación de Emergencias (CCE) a reestructurar por completo el mapa de riesgos. Mientras que la provincia de Alicante respira aliviada tras la desactivación de todas sus alertas, el norte de Castellón se mantiene en máxima vigilancia debido a un sistema de tormentas que ha descargado con furia en las comarcas del interior, dejando registros pluviométricos de gran intensidad en cortos periodos de tiempo.
El fin de la alerta en el sur: un respiro para Alicante
Tras un inicio de mayo marcado por la inestabilidad y la incertidumbre, el último boletín emitido por el CCE confirma el fin de la alerta en la provincia de Alicante. Los remanentes de la inestabilidad que afectaron a la Vega Baja y las Marinas durante las últimas 48 horas se han disipado o desplazado hacia el noreste, permitiendo que la provincia recupere la normalidad climatológica.
Los servicios de emergencia han destacado que, pese a la espectacularidad de algunos chubascos matinales, no se han registrado incidentes de gravedad en el sur de la Comunitat. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) apoya esta decisión técnica, señalando que la presión atmosférica en el tercio sur peninsular ha comenzado a estabilizarse, abriendo paso a cielos más despejados de cara a la jornada de mañana martes.
Castellón: el epicentro de la inestabilidad
La otra cara de la moneda se vive en la provincia de Castellón. El CCE ha decidido mantener —y en algunos puntos reforzar la vigilancia sobre— la alerta amarilla por lluvias y tormentas. La situación es especialmente delicada en el norte de la provincia y en las zonas serranas, donde la orografía está jugando un papel fundamental en la formación de núcleos tormentosos estáticos.
A lo largo de la mañana y las primeras horas de la tarde, las precipitaciones han golpeado con fuerza el interior castellonense. Los pluviómetros de la red de la Asociación Valenciana de Meteorología (AVAMET) han registrado acumulados que superan los 40 l/m² en localidades del Maestrat, de los cuales buena parte cayeron en menos de treinta minutos.
Este fenómeno, conocido como «intensidad torrencial», ha provocado el rápido aumento del caudal de ramblas y barrancos secos. Aunque por el momento no se han reportado desbordamientos que afecten a núcleos urbanos, las autoridades mantienen bajo lupa el cauce de ríos como el Cérvol o el Bergantes, ante la posibilidad de que las lluvias persistan en las cabeceras durante la noche.
Crónica de una tarde de rayos y granizo
El aparato eléctrico ha sido el protagonista indiscutible en la provincia castellonense. Desde las 14:00 horas, el cielo se ha cerrado en comarcas como Els Ports y L’Alcalatén. Los residentes han reportado episodios de granizo menudo que, aunque no ha causado daños estructurales de importancia, sí ha generado preocupación en el sector agrícola, especialmente en los cultivos de frutales y viñedos que se encuentran en fases críticas de floración o cuajado del fruto.
«La tormenta entró por el oeste con una oscuridad impropia de esta hora», relata un agricultor de Morella. «En cuestión de diez minutos, las calles eran auténticos ríos blancos por el granizo». El CCE ha advertido de que la alerta por tormentas se extiende a toda la provincia de Castellón, ya que la actividad eléctrica podría desplazarse hacia el litoral conforme avance la tarde-noche.
Coordinación y seguridad vial
Desde el Centro de Coordinación de Emergencias se hace un llamamiento a la prudencia. La combinación de agua, granizo y rachas de viento fuerte ha complicado la circulación en carreteras secundarias del interior, como la N-232 y la CV-15. Se recomienda a los conductores evitar desplazamientos innecesarios por estas zonas y, en caso de verse sorprendidos por la tormenta, no detenerse bajo túneles ni cruzar vados inundables.
El dispositivo de seguridad se mantiene en «Nivel 0» de emergencia, lo que implica una vigilancia activa pero sin necesidad de movilización masiva de recursos extraordinarios, más allá de los retenes habituales de Bomberos de la Diputación de Castellón, que ya han realizado algunas salidas menores por caída de ramas y saneamiento de fachadas.
Balance hídrico: la nota positiva
No todo son noticias negativas. Los expertos señalan que estas lluvias, a pesar de su intensidad puntual, son «oro puro» para las reservas hídricas de la provincia. Castellón venía arrastrando un invierno y una primavera excepcionalmente secos, lo que había situado a varios acuíferos en niveles de pre-alerta por sequía.
Estas precipitaciones de mayo ayudan a recargar las capas freáticas y a humedecer la masa forestal de cara al verano, reduciendo el riesgo de incendios forestales a corto plazo. No obstante, el CCE advierte de que la caída de rayos en zonas de difícil acceso es un factor de riesgo para los denominados «incendios latentes», aquellos que pueden prender horas después de la tormenta cuando el sol vuelve a calentar el terreno.
Previsión: ¿Hacia dónde va el frente?
Los modelos meteorológicos indican que la inestabilidad comenzará a remitir a partir de la madrugada de mañana. Sin embargo, todavía se espera que el cuadrante noreste de la península siga bajo la influencia de esta bolsa de aire frío en capas altas.
Para mañana martes, se espera que la Comunitat Valenciana amanezca con cielos nubosos, pero con una clara tendencia a la mejoría. Solo en el extremo norte de Castellón podrían persistir algunos chubascos residuales. Las temperaturas, que han sufrido un descenso notable durante las lluvias, comenzarán a recuperarse gradualmente, volviendo a valores propios de este mes de mayo de 2026.
El Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat Valenciana continuará monitorizando la situación minuto a minuto, recordando a la población que puede seguir las actualizaciones a través de sus canales oficiales y la App GVA 112. La consigna es clara: precaución en el norte y normalidad recuperada en el sur.
















