CASTELLÓ DE LA PLANA | Las noches de mayo en Castelló tienen un aroma especial a azahar y una banda sonora que late con fuerza en el camino hacia la Basílica. Como marca la tradición secular, la ciudad se ha vuelto a movilizar para rendir pleitesía a su patrona, la Mare de Déu del Lledó, en un acto que combina la solemnidad religiosa con el orgullo de pertenencia: la gran Serenata.
Un escenario de fe y cultura
Bajo el cielo estrellado de la capital de la Plana, la explanada de la Basílica se transformó anoche en un auditorio al aire libre. El evento, que sirve de antesala al Día de la Patrona (celebrado el primer domingo de mayo), no es solo una cita musical, sino un ritual de paso que une a generaciones de familias castellonenses.
La Banda Municipal de Castelló, piedra angular del evento, ofreció un programa que recorrió desde piezas clásicas hasta las melodías más populares de la tierra. Junto a ellos, diversas agrupaciones corales y artistas locales elevaron sus voces hacia el camarín de la «Lledonera», creando momentos de profunda emoción que arrancaron los aplausos de una multitud entregada.
El «Primer Dumenge de Maig»: El corazón de Castelló
Si la Serenata pone la voz, el domingo pone el alma. Hoy, primer domingo de mayo, la ciudad conmemora la festividad principal. El programa oficial destaca por su equilibrio entre lo litúrgico y lo festivo:
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La Misa Pontificia: Un encuentro solemne donde la ciudad renueva sus votos de devoción.
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El fervor popular: Durante toda la jornada, el goteo de fieles es incesante. Muchos llegan a pie recorriendo la avenida del Lledó, cumpliendo promesas o simplemente manteniendo viva una tradición que se remonta al hallazgo de la imagen por Perot de Granyana en 1366.
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La Procesión: El momento en que la pequeña pero poderosa imagen de la Virgen recorre el entorno de su santuario, arropada por el sonido de las campanas y el estruendo de la pólvora.
Un símbolo de identidad
Para el castellonense, la Virgen del Lledó es mucho más que una figura religiosa; es un nexo de unión. «Es el momento de reencontrarnos con nuestras raíces antes de que el calor del verano asome», comentaba uno de los asistentes a la Serenata.
Tras los actos extraordinarios del centenario de su coronación vividos recientemente, la fiesta de este año consolida la recuperación total del esplendor en la explanada, reafirmando que, por mucho que pase el tiempo, el primer domingo de mayo Castelló siempre mira hacia el Lledó.



















