VALENCIA (08/05/2026) – La música popular valenciana ha alcanzado hoy un hito histórico en su trayectoria centenaria. El Consell ha aprobado formalmente el decreto por el cual se declara Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter Inmaterial a la tradición musical de las Orquestas y Rondallas de Pulso y Púa de la Comunitat Valenciana. Esta resolución no solo reconoce el valor artístico de estas formaciones, sino que las consagra como una manifestación representativa de las formas de vida tradicionales y la identidad del territorio.
El objetivo principal de esta declaración es garantizar la protección, preservación y estudio de estas agrupaciones, que cuentan con un arraigo profundo en prácticamente todas las comarcas. Según el acuerdo, la Generalitat pondrá en marcha acciones de investigación y documentación científica para asegurar que el legado de las bandurrias, laúdes y guitarras no se pierda y sea transmitido con rigor a las futuras generaciones.
Esta tradición hunde sus raíces en la antigua costumbre de «rondar», donde grupos de músicos amenizaban festividades y eventos sociales a lo largo del año. Con el tiempo, estas rondallas evolucionaron. A partir de 1995, con la creación de la Federación de la Comunitat Valenciana, muchas de estas agrupaciones adoptaron la denominación de Orquestas de Pulso y Púa al alcanzar una complejidad técnica y un número de integrantes que permitía un sonido de mayor envergadura orquestal.
La riqueza instrumental es uno de los pilares de este BIC. Mientras que las orquestas se centran en instrumentos de cuerda pulsada como la bandurria, el laúd, la mandolina, la guitarra o el contrabajo, las rondallas mantienen una formación más versátil, incorporando a menudo el guitarrón valenciano, flautas, violines e incluso instrumentos de metal como el trombón, especialmente cuando acompañan a grupos de baile o coros de folklore.
Más allá de lo estrictamente musical, el decreto destaca la «función social esencial» que desempeñan estas entidades. En muchos municipios, la rondalla es el eje sobre el cual gira la vida cultural y educativa, fomentando un sentimiento de pertenencia colectiva y garantizando el relevo generacional a través de sus escuelas de música.
La declaración como BIC obligará a la administración a incorporar los testimonios vivos y los archivos musicales a soportes materiales que aseguren su conservación. Además, se potenciarán los trabajos de archivística e historia en colaboración con el Instituto Valenciano de Cultura (IVC), reforzando así las medidas de salvaguarda de un patrimonio que, desde hoy, cuenta con el máximo blindaje jurídico que otorga la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano.
Con 74 agrupaciones integradas en la federación repartidas entre Alicante, Castellón y Valencia, la Comunitat se confirma como el epicentro nacional de esta disciplina, donde el pulso de la cuerda y el roce de la púa siguen siendo el latido de un pueblo que se niega a olvidar su banda sonora más auténtica.
















