VALENCIA – El Salón de Cristal del Ayuntamiento de Valencia no es solo el epicentro de la vida institucional y protocolaria de la ciudad; es también el refugio de una historia de resistencia, fe y superación ideológica. En un rincón de esta sala noble descansa actualmente la imagen de la Mare de Déu dels Desamparats, una pieza que simboliza un capítulo casi cinematográfico de la Guerra Civil Española y que, recientemente, ha regresado a la luz tras un polémico periodo de abandono.
El milagro del emparedamiento
La historia de esta devoción en la casa consistorial se remonta a los años más convulsos del siglo XX. Con el estallido de la contienda civil y el traslado del Gobierno de la II República a Valencia, el temor por la integridad de la imagen original de la Virgen de los Desamparados —patrona de la ciudad— se extendió entre los ciudadanos.
En un gesto que la historiografía local destaca como un acto de «amor a Valencia por encima de la ideología», el entonces alcalde republicano, Rincón de Arellano, tomó una decisión drástica. Ante la llegada inminente de las autoridades gubernamentales y el clima de radicalización que amenazaba el patrimonio religioso, el primer edil ordenó emparedar la imagen original de la Virgen en un rincón oculto del propio edificio consistorial.
Durante tres años, mientras los plenos del Gobierno de la República se sucedían a escasos metros y los destinos de España se debatían en los despachos del Ayuntamiento, la «Geperudeta» permaneció en el más absoluto de los secretos tras un muro de ladrillo. Este acto de preservación permitió que, al finalizar la contienda, la imagen fuera recuperada intacta y devuelta a su Basílica, habiendo sobrevivido a la persecución iconoclasta gracias a la protección de quienes, aun siendo de ideología contraria, entendieron su valor como símbolo de identidad de un pueblo.
El homenaje de los funcionarios
Décadas más tarde, la plantilla municipal quiso honrar este vínculo histórico. Hace más de 30 años, los propios empleados del Ayuntamiento sufragaron de su bolsillo una réplica de la imagen para que permaneciera de forma estable en el edificio. Esta Virgen de los funcionarios fue ubicada originalmente en una pechina junto al Salón de Cristal, convirtiéndose en un elemento cotidiano para trabajadores y visitantes.

Sin embargo, la historia reciente de esta imagen ha vuelto a estar marcada por la controversia. Con el inicio de las obras de remodelación del Museo Histórico Municipal bajo la gestión de la anterior concejala Gloria Tello, la imagen fue retirada de su ubicación habitual. Lo que se anunció como un movimiento técnico derivó en un periodo de «penuria» para la pieza: la Virgen terminó guardada en un almacén, depositada directamente sobre el suelo y cubierta por telas, lejos de la mirada pública.
Un regreso con incertidumbres
La presión social y las gestiones políticas permitieron que la imagen saliera del almacén, a pesar de las reticencias iniciales de sectores del anterior equipo de gobierno. No obstante, su situación actual no es la que muchos esperaban. Desde hace tres años, la Virgen se encuentra en un lateral del Salón de Cristal, una ubicación que se considera provisional.
El espacio original donde se encontraba —la pechina del pasillo— ha desaparecido como tal para dar paso a la nueva entrada del Museo Histórico. Esta situación ha dejado a la imagen en un limbo espacial dentro de la zona noble, esperando un proyecto de musealización o una hornacina definitiva que esté a la altura de su carga histórica.
Un lugar en la Historia que los alcaldes le niegan a la alcaldesa perpetua
Fuentes municipales señalan que la presencia de la Virgen en el Salón de Cristal no es solo un acto de fe, sino un recordatorio de cómo la ciudad supo proteger su cultura en los momentos más oscuros. Hoy, mientras los turistas admiran las lámparas de cristal de Bohemia y los suelos de mármol, la Virgen espera, una vez más, que los muros de la casa de todos los valencianos le otorguen el lugar de honor que la historia le ha labrado.
¿No creen ustedes que ya es hora que la alcaldesa perpetua y patrona de la Ciudad tenga un lugar destacado en el edifico sólo para ella?
Este es un grito para darle a la alcaldesa perpetua un lugar que se merece, ya lo tiene en el corazón de los valencianos, ahora falta que nuestros dirigentes políticos se lo crean y doten a esta pieza de un lugar emblemático en el edificio. No sólo es fe, es historia de la Ciudad y un simple texto de 20 palabras escrito en perfecto catalán que incluso cambia su nombre al catalán es un insulto a la fe y a la Historia de Valencia…
«Que Catalá tenga arrinconada a la alcaldesa perpetua y la principal patrona de los valencianos no es de recibo»
¿Qué piensan ustedes, juzguen sus actos, exijan un espacio digno por fe y por historia… a los políticos que se olvidan del alma de la Ciudad…Un buen anuncio este fin de semana sería pensar en un lugar icónico dentro de la Casa Consistorial, sólo para ella y que pudiera ser visitada como alcaldesa y patrona, igual que la alcaldesa tiene sus amplias dependencias, la alcaldesa perpetua las debería tener…¿o no María José Catalá?.


















