VALENCIA. Un ambiente de profunda indignación, aderezado con relatos de extrema dureza y reproches directos hacia la gestión del actual equipo de gobierno, ha marcado la última sesión del Pleno del Ayuntamiento de Valencia de este mes de mayo. Representantes de las principales entidades LGTBIQ+ de la ciudad han tomado la palabra en el turno de intervención ciudadana para denunciar lo que consideran una «crueldad administrativa» y un intento de asfixia financiera a cambio de silencio político.
Lejos de los discursos institucionales amables, los portavoces de Lambda, Chrysallis, el Club Deportiu LGTBIQ+ Samaruch y el Club Deportiu LGTBIQ+ Drachs Valéncia han dibujado una realidad alarmante a pie de calle, exigiendo al consistorio que pase de los manifiestos vacíos a las acciones presupuestarias y legislativas urgentes.
De la época del miedo a la acción activa
El primero en marcar el tono de la jornada ha sido el portavoz del Club Deportiu LGTBIQ+ Samaruch Valencia, quien ha apelado a la memoria histórica para recordar que los derechos actuales no cayeron del cielo. «He vivido la época del miedo y ahora soy activista. Hemos conseguido una sociedad mejor, más justa y más inclusiva, pero el trabajo no ha terminado», arrancaba su comparecencia, evidenciando que el colectivo sigue sufriendo desatenciones institucionales severas.
El representante de Samaruch ha dirigido su mirada directamente a las bancadas del Gobierno local para recordarles su deber constitucional y moral:
«Aún hay muchas cosas que se tienen que hacer, y los únicos que pueden hacer que eso suceda son ustedes. El Ayuntamiento de Valencia debería ser la punta de lanza en la defensa de los derechos LGTBIQ+. Hay que hacer acciones activas, no simples manifiestos».
Asimismo, ha insistido en que el verdadero valor de la democracia reside en la pluralidad, instando a la alcaldesa, María José Catalá, a entender que «lo bueno que tiene una sociedad inclusiva es enriquecerte con personas que no piensan como tú».
La denuncia de Lambda: «No nos vais a callar a cambio de dinero»
Uno de los momentos de mayor tensión política ha llegado con la intervención de Juan Francisco Fernández, en representación de LAMBDA. Fernández ha destapado la crisis interna y el bloqueo de los convenios económicos que la organización de referencia sufre por parte de la concejalía de Igualdad, dirigida por Rocío Gil.
«No vamos a callarnos más», ha advertido de forma tajante. Según ha explicado el activista, las entidades habían alcanzado un «acuerdo de mínimos» con el consistorio que saltó por los aires a principios de año: «Este año se nos amenazó con quitarnos el convenio. Desde febrero estamos esperando una respuesta».
Fernández ha reproducido ante el Pleno las palabras que, según denuncia, han recibido por parte de los responsables municipales: «No puede ser que vengáis a pedirnos dinero y luego nos critiquéis, qué vergüenza, Rocío Gil que nos digas esto». Ante esto, el portavoz de Lambda ha lanzado una severa advertencia sobre las dinámicas de control político: «Ustedes no pueden gestionar un Ayuntamiento donde se den ayudas a cambio de sumisión. Esto no es un juego político, tiene consecuencias reales en la vida de la gente. El Orgullo no nació para hacerse la foto, nació para reivindicar».
El drama de la salud mental y la sombra de las terapias de conversión
El discurso de Lambda también ha golpeado la conciencia de los asistentes al relatar la crudeza de la LGTBIfobia en la Valencia actual, vinculándola directamente con la proliferación de discursos que legitiman las pseudoterapias de reconversión de la orientación sexual.
«La alegría es revolucionaria, pero necesitamos una labor activa en contra de las terapias de conversión», ha afirmado Fernández, compartiendo testimonios desgarradores de jóvenes atendidos por la asociación. «Hablamos de niños con heridas y cortes de cuchillas que nos decían que ‘le dolía mucho menos eso que las humillaciones’ que sufrían. Hablamos de personas trans de apenas 16 años que han tenido hasta seis intentos de suicidio. Eso está pasando hoy en Valencia, y eso no se corrige ni con manifiestos ni con manifestaciones».
Chrysallis señala a la alcaldesa por «desamparo» e «infancia desprotegida»
La asociación de familias de infancia y juventud trans, Chrysallis, ha centrado su discurso en la gestión de la alcaldesa y en el impacto psicológico que el giro político de los últimos meses está teniendo en los menores de edad. Para la entidad, el último año ha sido una «exhibición de crueldad administrativa», acusando al gobierno de utilizar a los sectores más vulnerables para acabar «privándolos de sus derechos».
«Su actitud es un desprecio absoluto a las organizaciones sociales a las que ahora pretenden silenciar», han afeado desde la tribuna. El punto álgido de su intervención ha sido la denuncia sobre la permisividad institucional hacia las terapias de conversión:
«Cuando abrieron las puertas a las terapias de conversión, abrieron las puertas de la tortura psicológica. En vez de educar a los jóvenes trans en la libertad, se les educa en el miedo. Proteger a las infancias trans consiste en no obligar a sus familias al desamparo».
En un ataque directo a la primera edil, el colectivo ha sentenciado: «Lo que no esperábamos de la alcaldesa es que permitiera que la vida de los hijos de Valencia valiera menos que la vida de otras personas. Sus prejuicios no deben estar por encima de la dignidad humana».
Drachs Valéncia: «Las personas trans no piden permiso para existir»
Finalmente, el Club Deportiu LGTBIQ+ Drachs Valéncia ha cerrado el bloque de intervenciones ciudadanas reivindicando el derecho a ocupar el espacio público frente a los intentos de patrimonialización y mercantilización de sus siglas. El colectivo ha criticado duramente que el Ayuntamiento intente «contraprogramar el Orgullo» tradicional y que haya «arrancado de las manos de las asociaciones LGTBIQ+ los Gay Games para hacer negocio».
Drachs tampoco ha ahorrado reproches legislativos, recordando el pasado político de María José Catalá: «Las personas trans no han de pedir permiso para existir. Catalá fue cómplice como diputada en las Corts Valencianes del recorte de las leyes trans autonómicas».
El colectivo deportivo ha concluido afeando las promesas incumplidas de la concejala Rocío Gil. «Nos prometió que nunca se recortarían los derechos de las personas trans, pero la realidad es que las están reduciendo a un mero número y a expedientes psiquiátricos», han zanjado, dejando claro que el tejido asociativo de Valencia no piensa dar un paso atrás en la defensa de sus libertades.
La concejal se enfrenta nuevamente a las entidades LGTBIQ+
Nuevamente la concejal Rocío Gil ha elegido, como viene siendo habitual en sus concejalías, la confrontación en vez de tender puentes, y de nuevo ha hecho gala de una mala educación.
Recordar que este medio fue expulsado de la fiesta organizada con 10.000€ de dinero municipal sobre el orgullo organizado por AVEGAL, sin explicación alguna más allá de que «la concejal nos ha dado un listadod e medios y no figuráis, con lo que debeis abandonar la plaza del Ayuntamiento». Seguimos esperando explicaciones, más allá de las del Jefe de Presna que nos dijo «es una entidad privada y aunque sea dinero público y seas un medio no tenemos nada que decir». Seguimos esperando explicaciones de Rocío Gil un año después de atentar contra la libertad de prensa.
















