Un intenso debate televisivo en el programa En Boca de Todos sobre una actuación policial en Valencia durante una protesta terminó convirtiéndose en un duro enfrentamiento político y social entre representantes de distintos sectores ideológicos. La discusión se produjo después de que un agente fuera investigado por una intervención durante una manifestación en la que una mujer de 68 años resultó herida tras caer al suelo durante una carga policial.
El intercambio de acusaciones se centró especialmente en si existió brutalidad policial o si, por el contrario, la actuación formaba parte de los protocolos habituales de intervención de las unidades antidisturbios.
“Estoy escuchando un discurso de odio”
Uno de los participantes en el debate, identificado como Seraphín, defendió públicamente la actuación policial y denunció lo que calificó como una “criminalización” de los agentes.
“Lo que estoy escuchando es un discurso de odio al criminalizar a un sector social que somos los policías nacionales”, afirmó durante el programa.
El portavoz insistió en que la intervención se produjo después de numerosos avisos para desalojar la calzada y evitar el bloqueo del tráfico, subrayando además que existía riesgo de atropello en la zona donde actuaron los antidisturbios.
La técnica policial, en el centro de la polémica
Durante el debate se explicó que el agente utilizó una técnica policial consistente en empujar con la defensa sostenida con ambas manos para desplazar rápidamente a los manifestantes y evitar enfrentamientos cuerpo a cuerpo.
Según esta versión, la caída de la mujer habría sido consecuencia de la rapidez de la actuación y de la propia inercia del movimiento.
El representante policial sostuvo que:
- no existió intención de causar daño;
- no aprecia dolo;
- y que el asunto podría derivar únicamente en una posible negligencia.
Además, confirmó que ya existe una denuncia judicial y un expediente disciplinario abierto sobre lo sucedido.
Acusaciones de “brutalidad policial”
Frente a esa defensa técnica de la actuación policial, el dirigente de izquierdas Pablo Fernández cargó duramente contra el agente implicado y contra quienes justificaban la intervención.
Fernández calificó los hechos como:
- “una agresión salvaje”;
- “un episodio de brutalidad policial”;
- y acusó a un sector de la Policía de tener comportamientos cercanos a la ultraderecha.
El político aseguró además que “todos los espectadores están abochornados y aterrorizados” tras ver las imágenes de la actuación policial.
También comparó el episodio con otras protestas del pasado, acusando a algunos agentes de actuar con una “doble vara de medir” dependiendo de la ideología de los manifestantes.
Investigación abierta
La actuación se encuentra actualmente bajo investigación judicial y administrativa. El debate gira ahora en torno a si la intervención fue proporcional o si existió un uso excesivo de la fuerza durante el desalojo de la vía pública.
Mientras algunos sectores consideran que los antidisturbios actuaron siguiendo el protocolo habitual para despejar la calzada, otros creen que las imágenes muestran una actuación desproporcionada contra una manifestante de edad avanzada.
La polémica ha reabierto el debate político sobre:
- el uso de la fuerza por parte de las unidades antidisturbios;
- los límites de las protestas que cortan el tráfico;
- y la creciente tensión entre algunos partidos políticos y sindicatos policiales.
Un debate cada vez más polarizado
El enfrentamiento televisivo reflejó además el elevado nivel de polarización existente actualmente en torno a las actuaciones policiales durante protestas y manifestaciones.
Mientras unos defienden que los agentes deben garantizar el orden público y la seguridad vial, otros consideran que determinadas actuaciones pueden vulnerar derechos fundamentales o resultar desproporcionadas.
El caso seguirá previsiblemente generando polémica en las próximas semanas mientras avanzan tanto la investigación judicial como el expediente interno abierto al agente implicado.
















