VALENCIA.— Una llamada ciudadana alertó en la tarde de ayer a los servicios de emergencia sobre una situación inusual en una concurrida calle de Valencia. Un felino de corta edad había buscado refugio en el interior del vano motor de un turismo estacionado, quedando completamente atrapado entre los componentes mecánicos del vehículo sin posibilidad de salir por sus propios medios.
Hasta el lugar de los hechos se desplazó de inmediato una patrulla de la Policía Local de Valencia, concretamente el indicativo BUP9. Al llegar, los agentes comprobaron que el animal se encontraba en una zona de muy difícil acceso, visiblemente asustado por el ruido del tráfico y el calor residual que todavía desprendía el bloque del motor, lo que incrementaba el riesgo de sufrir quemaduras o lesiones de gravedad.

Ante la imposibilidad de extraer al gato desde la parte superior abriendo el capó, los agentes de la Policía Local y Bombers del Ajuntament de Valéncia iniciaron un minucioso operativo de salvamento. Tras asegurar el entorno y localizar al propietario del coche para evitar cualquier arranque accidental, los policías se tendieron en la calzada para acceder al compartimento desde la parte inferior del vehículo.
Durante cerca de media hora, los efectivos de bomberos realizaron diferentes maniobras de precisión, retirando parcialmente algunos protectores plásticos del chasis de forma meticulosa para no asustar más al felino ni causarle ningún daño con las herramientas de rescate.
Finalmente, gracias a la pericia de la dotación actuante, el gato pudo ser liberado en perfectas condiciones y sin presentar lesiones aparentes. Una vez a salvo, el animal recibió las primeras atenciones por parte de los propios agentes, quienes verificaron que no sufría deshidratación ni heridas, antes de gestionar su traslado provisional para comprobar si disponía de microchip identificativo o si procedía de alguna de las colonias felinas de la zona.
A través de sus canales oficiales, han compartido el éxito de la intervención, recordando la importancia de dar un par de golpes en el capó de los coches antes de arrancar, especialmente durante los meses de invierno o lluvias, épocas en las que los felinos callejeros suelen cobijarse en los motores en busca de calor y resguardo.
















