Tras 15 años sin presencia pontificia en el país, el papa León XIV inicia en Madrid un viaje apostólico y social que lo llevará también a Barcelona y Canarias, recibimiento con honores y salvas para el Papa
Madrid se ha convertido hoy en el epicentro del mundo católico con la llegada del papa León XIV, en la que supone la primera visita de un Sumo Pontífice a España en 15 años, desde el viaje de Benedicto XVI.
El obispo de Roma, elegido en mayo de 2025 y que cuenta con raíces españolas por vía materna, ha sido recibido con los máximos honores de Estado por la Familia Real en una jornada marcada por la solemnidad y el estricto cumplimiento del protocolo.
Honores de Estado y estricto protocolo en la Armería
El ceremonial de bienvenida ha dado comienzo en el Patio de la Armería del Palacio Real, un honor reservado a las más altas dignidades. La Batería Real ha ejecutado la tradicional salva de 21 cañonazos mientras la unidad de música interpretaba los himnos nacionales de la Ciudad del Vaticano y de España. Posteriormente, el monarca Felipe VI y el Santo Padre han pasado revista a la Guardia Real antes de trasladarse al interior del palacio.
En el plano protocolario, la atención se ha centrado en la princesa Leonor y la infanta Sofía. Ambas han lucido vestidos negros de manga larga y escote discreto, siguiendo la norma histórica que rige para las damas que no son reinas católicas en audiencias pontificias. No obstante, la infanta Sofía ha incluido un sutil guiño institucional al incorporar un detalle en color blanco en el lateral de su indumentaria. Tras los saludos iniciales, los Reyes, sus hijas y el Pontífice se han reunido en el Salón de Gasparini en un ambiente de cordialidad.
Discursos institucionales: un llamamiento contra la división tecnológica
El acto central ha tenido lugar en el Salón de Columnas, escenario de grandes hitos de la historia contemporánea española. Don Felipe ha sido el primero en tomar la palabra para ofrecer una declaración institucional en nombre del pueblo español y de las instituciones del Estado:
«La fe católica está enraizada en nuestro país y, sin ella, nuestra historia y nuestra cultura no se entenderían. Lo está en el día a día, en las tradiciones, pero también en aspectos mucho más profundos, como el sentido de comunidad y la espiritualidad popular».
Por su parte, el papa León XIV ha pronunciado su discurso en un castellano fluido, centrando su mensaje en el impacto de las nuevas tecnologías y la necesidad de cohesión social:
«Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas. Las nuevas tecnologías se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba; en su interior, los prejuicios se exacerban y el pensamiento crítico se debilita. Evitemos las palabras que humillan o enfrentan, optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos».
Sus palabras han sido recibidas con una prolongada ovación en pie por parte de la Familia Real, las autoridades civiles y el cuerpo diplomático presente.
Baño de masas en las calles de la capital
A la conclusión de los actos oficiales en el Palacio Real, el despliegue de seguridad —que ha incluido un fuerte control aéreo y terrestre en toda la capital— ha dado paso al fervor popular. El Pontífice ha abandonado el recinto a bordo del clásico papamóvil descapotable para recorrer las principales arterias del centro de Madrid, donde miles de ciudadanos y visitantes se han congregado para saludarlo.
Este viaje oficial, que se extenderá hasta el próximo 12 de junio, continuará con una agenda de marcado carácter pastoral y social. Tras los actos en la capital, que incluirán una multitudinaria misa en la plaza de Cibeles a la que asistirá la familia del Rey, León XIV se trasladará en los próximos días a Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, completando así una histórica gira por el territorio español.
























