El grupo ‘La Erreria’ y el artista Eros Recio protagonizan la “Coronación de la Superidad”, consolidando el festival como el epicentro de la vanguardia y la emoción comunitaria.
VALENCIA. – Indudablemente, una de las actuaciones artísticas más impactantes y comentadas de la bienal Russafart 2026 ha sido la “Coronación de la Superidad”. Esta audaz propuesta, protagonizada por el colectivo La Erreria junto al polifacético artista Eros Recio, tomó por sorpresa el corazón del barrio de Ruzafa, transformando el espacio urbano en un escenario de reivindicación, arte vivo y emoción compartida.
Un binomio creativo sin límites
Detrás de La Erreria se encuentra un matrimonio singular: el escocés Graham Tornado Bell y la italiana Anna Maria Staiano. Afincados en Xàtiva, este dúo es conocido por afrontar los retos artísticos más arriesgados, llevando su creatividad a límites estratosféricos. Su firma se plasma en todo tipo de acontecimientos culturales, desde congresos científicos hasta performances callejeras.
En esta ocasión, combinaron su talento con el de Eros Recio en una acción artística concebida como una exaltación de la inclusión y la visibilidad de la «superidad». El mecanismo de las coronaciones de La Erreria se basa en una conjunción democrática de los participantes: Graham, portador de una corona simbólica, exalta los sueños y deseos de los asistentes otorgando títulos nobiliarios imaginarios que él mismo canta a ritmo y melodía de albaes valencianas.
"El mecanismo de las coronaciones se basa en una conjunción democrática de los participantes, fusionando la performance contemporánea con las tradicionales 'albaes' valencianas."
Una procesión imperial por el Sariñó
El acto se desarrolló conquistando el espacio público mediante una comitiva de tintes imperiales. El checo Martín abría paso como heraldo del estandarte, mientras que José Bertó ejercía las funciones de Primer Ministro del Imperio de la Humanidad.
A lo largo del recorrido por las calles ruzafeñas —en la histórica zona de la antigua partida del Sariñó— se sucedieron paradas de enorme carga emotiva:
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Homenajes vecinales: Una de las estaciones más conmovedoras tuvo lugar bajo el balcón de Gianluca y María Ángeles, quienes saludaron emocionados a la comitiva.
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Raíces del barrio: El cortejo también rindió honores en casa de Lola, conocida popularmente como “la abuela de la carrera En Corts”.
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Títulos singulares: El júbilo estalló con el nombramiento del peluquero jubilado Patricio Verdejo como “marqués de las tijeras largas”.
El evento contó además con una destacada representación institucional y artística, destacando las figuras de Rebeka Catalá (Vicerreina de Russafart), Lucía Rosa (la musa de Nazaret) y la inesperada presencia de María Rosa de Russafa. Asimismo, Jorge Rodríguez Arredondo y el equipo del estudio La Mano Derecha se sumaron activamente a la celebración desde sus barrocos escaparates.
El Edicto del ‘Partenón Recio’
El clímax de la jornada se vivió en la balconada principal del Partenón Recio. Allí, en un ambiente de solemnidad y vanguardia, Eros Recio fue proclamado de forma imperial como el “Cid de la Superidad”. Desde las alturas, Recio leyó un emotivo discurso en forma de edicto, reclamando con firmeza Paz, Amistad y Solidaridad para toda la sociedad contemporánea.
Tras el fastuoso acto, la comitiva y los asistentes se trasladaron al estudio de Samuel y María, pintores norteamericanos radicados en el barrio, donde compartieron impresiones junto a los invitados Lucas William y su esposa Mónica.
Tradición y futuro en el Sporting de Russafa
Como no podía ser de otra manera, la jornada de arte urbano cerró sus puertas con la fiesta final del festival en el emblemático espacio Sporting de Russafa. Allí, el creador y alma máter de Russafart, Arístides Rosell, recibió a los participantes con el carisma y el cariño que le caracterizan.
Es precisamente esa calidez humana el motor fundamental para que este evento siga acumulando ediciones, solera y tradición. A día de hoy, Ruzafa ya no se puede entender sin su bienal de arte: una cita imprescindible que, cada dos años, asalta y sorprende los sentidos de vecinos y visitantes.















