Las excavadoras entran de forma definitiva en las fincas degradadas junto a la avenida Pío XII. La operación del PAI Padre Doménech dará paso a la construcción de 133 viviendas, un carril bici y nuevas zonas verdes.
Redacción | valencianoticias.com Jueves, 11 de junio de 2026
Adiós a uno de los puntos negros más enquistados del urbanismo valenciano. Tras años de abandono, degradación y un bloqueo burocrático que se prolongaba desde la aprobación del Plan General de 1988, las máquinas pesadas han entrado de forma definitiva en los inmuebles que conformaban el conocido popularmente como ‘Chernóbil’ de Campanar. Las tareas de demolición avanzan a gran ritmo en las fincas recayentes a la avenida Pío XII, la calle Padre Diego Mirón y la parte trasera de la avenida Campanar, justo enfrente del centro comercial Nuevo Centro.
El derribo comenzó hace unas semanas con labores silenciosas de preparación en los interiores, pero este miércoles las excavadoras procedieron a derruir las fachadas y las estructuras traseras. Estos inmuebles, declarados fuera de ordenación hace casi cuarenta años, se encontraban sin ningún uso y habían sido foco de incidentes aislados y ocupaciones ilegales, deteriorando la imagen de una de las principales vías de entrada a Valencia.
Un convenio clave para desatascar el PAI Padre Doménech
El giro definitivo para solucionar este problema de habitabilidad y seguridad se fraguó el pasado mes de febrero. El concejal de Urbanismo, Juan Giner, firmó un convenio pionero con la empresa promotora Inmobiliaria Guadalmedina S.A. (IGSA) para anticipar los derribos mientras se completaban los trámites de reparcelación. La viabilidad económica de este plan, que permanecía paralizada desde 1988, se consiguió reactivar gracias a los criterios de mayor edificabilidad introducidos en la revisión del proyecto.
El plan de actuación integrada prevé la urbanización total de 12.077 metros cuadrados comprendidos entre la calle del Pare Doménech y las avenidas de Tirso de Molina y Pío XII. Una vez explanados los terrenos tras varios meses de trabajos, la zona acogerá la construcción de 133 viviendas, de las cuales 20 serán de promoción pública gestionadas por el consistorio para aliviar la escasez de oferta residencial en la ciudad.
Vías renovadas, carril bici y sistemas de drenaje sostenible
El proyecto de urbanización de este entorno cuenta con un presupuesto global de 3.041.716 euros (IVA incluido) y tiene fijado un plazo de ejecución de seis meses. Las obras servirán para coser calles que ahora estaban aisladas por desniveles y solares de tierra —habitualmente utilizados por los denominados «gorrillas» como aparcamiento irregular—, mejorando los accesos peatonales de centros escolares del entorno como el colegio Fomento Vilavella.
La intervención técnica solucionará un desnivel de hasta cuatro metros mediante muros de contención de hormigón armado. Además, la avenida Pío XII ganará una vía de servicio con un carril bici segregado de 2,3 metros de ancho, amplias aceras peatonales de más de cuatro metros y plazas de aparcamiento en batería y cordón. El pavimento de la calzada será de tipo fonoabsorbente para reducir el impacto acústico del tráfico rodado.
En el plano medioambiental, los nuevos jardines que sustituirán al punto deprimido actual contarán con especies vegetales de bajo consumo hídrico, iluminación con tecnología LED y sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS) diseñados para optimizar el aprovechamiento de las aguas pluviales.



