La federación CECU pide al Gobierno que la futura ley no se limite a restringir la venta a menores de 16 años, sino que frene la «presión comercial» de los influencers y el patrocinio deportivo.
MADRID – 23 de junio de 2026
La Federación de Consumidores y Usuarios (CECU) ha solicitado formalmente al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 que la futura ley de bebidas energéticas vaya más allá de la simple prohibición de venta a menores de 16 años. La organización reclama un blindaje publicitario estricto que erradique la promoción de estos productos en las redes sociales, el patrocinio de eventos deportivos y el uso de influencers, entornos clave en los que se normaliza su consumo entre niños y adolescentes.
Estas peticiones forman parte de las alegaciones que la federación ha presentado al Anteproyecto de ley de acceso de menores a bebidas con alto contenido en cafeína, una iniciativa gubernamental que CECU valora de forma «muy positiva» pero que considera insuficiente si no se ataja la raíz del deseo de consumo: el marketing.
Un problema de salud pública en auge
La urgencia de la norma viene respaldada por los datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que advierten de que el 68% de los adolescentes europeos consume habitualmente bebidas energéticas. Los expertos alertan de que estos productos con altas dosis de cafeína y azúcar provocan alteraciones del sueño, nerviosismo, ansiedad, falta de concentración e incluso problemas cardiovasculares en organismos en pleno desarrollo.
Desde CECU recuerdan que los menores son «consumidores vulnerables» expuestos a un bombardeo publicitario constante en las plataformas digitales que frecuentan a diario.
«Las decisiones de consumo no se producen en un entorno neutral. La publicidad, la promoción y otras prácticas comerciales condicionan las preferencias y hábitos de consumo», señala Sarahi Boleko, técnica de Alimentación de CECU.
Las cuatro grandes exigencias de los consumidores
Para lograr que la ley cree un verdadero «entorno saludable», la organización ha puesto sobre la mesa cuatro propuestas clave que deberían incorporarse al texto definitivo:
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Bloqueo en redes sociales: Regulación estricta de las campañas digitales y de las colaboraciones pagadas con creadores de contenido o influencers que tengan tirón entre el público juvenil.
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Fin del patrocinio deportivo: Prohibición de que marcas de bebidas energéticas esponsoricen actividades, equipos o espacios deportivos donde haya una presencia mayoritaria de menores.
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Restricciones generales: Endurecer los límites de cualquier tipo de publicidad comercial dirigida de forma directa o indirecta a los menores de 16 años.
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Alertas claras en el envase: Incorporar un etiquetado frontal de advertencia, visible y explícito, sobre los riesgos reales que tiene para la salud el consumo de estas bebidas.
El colectivo de consumidores insiste en que regular solo el punto de venta es poner un parche. Si no se reduce la presión comercial y el atractivo que estas marcas generan en internet y el deporte, la efectividad de la ley contra una de las mayores amenazas nutricionales de la adolescencia actual quedará coja.
















