La Comisión Europea ha oficializado este miércoles el pago de 846 millones de euros procedentes del Fondo de Solidaridad de la UE (FSUE). Esta inyección de liquidez llega para acelerar los trabajos de reconstrucción en las comarcas valencianas afectadas por la catastrófica DANA de octubre de 2024.
Esta partida constituye la segunda mayor ayuda otorgada por este fondo en la historia de la Unión Europea, lo que refleja la magnitud de una tragedia que se cobró más de 230 vidas y provocó pérdidas multimillonarias en infraestructuras y bienes.
Un paquete global que roza los 1.000 millones de euros
Este desembolso cierra el compromiso total del Fondo de Solidaridad para este desastre. Si sumamos el adelanto de 100 millones de euros que España ya recibió y ejecutó en marzo de 2025 para las tareas más urgentes, la ayuda total de este instrumento específico asciende a 946 millones de euros.
Adicionalmente, si se tienen en cuenta las reprogramaciones autorizadas bajo el reglamento RESTORE (que permitió reasignar otros 645 millones de la política de cohesión), el soporte global movilizado por la Unión Europea para la recuperación post-DANA se sitúa en el entorno de los 1.600 millones de euros.
¿A qué se destinarán exactamente estos fondos?
A diferencia de otras ayudas de carácter directo a particulares, los recursos del FSUE tienen un marco normativo muy delimitado y se transferirán al Gobierno central en un único pago para financiar, incluso de forma retroactiva, las siguientes actuaciones:
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Restauración de infraestructuras críticas: Reparación y reconstrucción de la red de carreteras, puentes, vías ferroviarias locales y redes dañadas de suministro de agua, gas y electricidad.
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Costes de emergencia y limpieza: Cobertura de los gastos destinados a los alojamientos temporales habilitados para las familias que perdieron sus hogares, así como las tareas de desescombro y descontaminación ambiental que aún persisten en algunas zonas.
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Prevención ante futuras catástrofes: Optimización de las redes de drenaje urbano, restauración y adecuación de los cauces fluviales y modernización de los sistemas de alerta temprana para minimizar el impacto ante episodios climáticos extremos similares.
«Las inundaciones en Valencia fueron una tragedia europea. Esta financiación ayudará a reconstruir lo que el desastre destruyó y es una muestra concreta de la solidaridad de la UE con los españoles, que aún cargan con el peso de la pérdida y el dolor.» — Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
















