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El Ministerio de Asuntos Exteriores de España eleva a seis la cifra de compatriotas fallecidos y reporta 133 desaparecidos.
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La Guaira es el epicentro de la tragedia, donde se concentran los daños más graves y un despliegue de más de 30.000 efectivos de emergencia.
CARACAS / MADRID.– La magnitud de la tragedia que asola a Venezuela tras el doble terremoto registrado el pasado miércoles continúa en aumento. Según el último balance oficial ofrecido este sábado por el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, la cifra de víctimas mortales se ha elevado a 1.430 personas. El número de heridos ya supera los 3.238, mientras que al menos 3.142 familias lo han perdido todo y se encuentran en situación de total damnificación.
El desastre comenzó a mediados de semana, cuando dos potentes sismos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter sacudieron el norte del país con apenas unas horas de diferencia. El violento impacto de la naturaleza colapsó infraestructuras, viviendas y edificios públicos, obligando a las autoridades a activar uno de los mayores operativos de búsqueda y rescate de las últimas décadas en la región.
El impacto en la comunidad española
La crisis civil tiene un fuerte impacto internacional y, de manera muy particular, en España. El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha confirmado que la cifra de ciudadanos españoles fallecidos en la catástrofe ha ascendido a seis. Asimismo, la preocupación extrema se centra ahora en la localización de otros 133 españoles que permanecen en la lista de desaparecidos.
Ante la gravedad de la situación, la solidaridad internacional no se ha hecho esperar. Equipos de rescate procedentes de la Comunidad Valenciana y otras regiones de España ya han viajado hacia el país caribeño para sumarse a los trabajos contra reloj y reforzar la localización de posibles supervivientes bajo los escombros.
Emergencia extrema en La Guaira
El epicentro de la destrucción se concentra en el estado costero de La Guaira, situado al norte de Caracas. Rodríguez señaló que, hasta el momento, el Estado ha brindado atención de emergencia a 73.736 familias en la zona, la más golpeada por el doble sismo. Las imágenes de devastación en las calles guaireñas muestran un panorama desolador de edificios reducidos a ruinas y ciudadanos en estado de shock.
Para no entorpecer las labores de auxilio, el dirigente venezolano ha hecho un llamamiento urgente a la población civil pidiendo que eviten desplazarse por cuenta propia hacia las zonas afectadas. «Es vital mantener las vías despejadas para facilitar el paso de la maquinaria pesada encargada de la retirada de escombros y garantizar el traslado prioritario de los heridos hacia los hospitales de la región y de la capital», insistió.
Despliegue humanitario y tecnología de alerta
Sobre el terreno trabajan sin descanso más de 30.000 efectivos de emergencias locales, un contingente que incluye a militares, policías, rescatistas, médicos, paramédicos y personal de apoyo psicológico. A este esfuerzo nacional se han sumado más de 1.600 especialistas de la comunidad internacional, destacando la llegada inmediata de un equipo de dieciséis médicos de la vecina isla de Curazao, quienes ya operan en los hospitales de campaña.
Pese a la magnitud de la tragedia, expertos locales señalan que la cifra de fallecidos pudo haber sido aún mayor gracias a la tecnología. Los sistemas de alerta temprana integrados en los teléfonos móviles de los ciudadanos notificaron el temblor momentos antes de que se produjera la sacudida principal, lo que permitió que miles de personas abandonaran sus hogares a tiempo.
El reto de la subsistencia y la reconstrucción
Con los servicios básicos severamente afectados, el Gobierno venezolano informó de que durante la madrugada de este sábado se distribuyeron de urgencia 2.600 toneladas de alimentos y agua potable entre las familias damnificadas de La Guaira.
Mientras la ayuda fluye hacia la costa, en Caracas el emblemático recinto del Poliedro ha sido habilitado como el centro neurálgico de operaciones para la sociedad civil. Allí se ha abierto un registro masivo de voluntarios con el objetivo de coordinar el traslado de ciudadanos dispuestos a colaborar en las tareas de apoyo logístico, atención humanitaria y la futura, pero aún lejana, reconstrucción del país.
















