Más de 30.000 personas colapsaron el centro de la ciudad para seguir la final, que concluyó con daños materiales en las floristerías y críticas a la pasividad policial.
VALENCIA. – La Plaza del Ayuntamiento de Valencia volvió a convertirse este domingo en el epicentro de la euforia futbolística, reuniendo a más de 30.000 personas que siguieron en directo la final del Mundial a través de la pantalla gigante instalada para la ocasión. Sin embargo, la fiesta deportiva se vio gravemente empañada, una vez más, por incidentes de incivismo y la falta de control ante una afluencia masiva de jóvenes que desbordó por completo el dispositivo de seguridad previsto.
El dispositivo policial, desbordado de nuevo
A pesar de la experiencia de las semifinales —donde ya se registraron problemas de orden público—, el operativo desplegado por el consistorio volvió a verse superado por las circunstancias. En el palco de autoridades y a pie de plaza se encontraba una nutrida representación del equipo de gobierno local, encabezada por la alcaldesa María José Catalá; el concejal de Seguridad Ciudadana y Policía, Jesús Carbonell; la concejala de Deportes, Rocío Gil; y el portavoz municipal y concejal de Bomberos y Bienestar Animal, Juan Carlos Caballero.
Fuentes vecinales y testigos presenciales lamentaron que la presencia de los máximos responsables de la seguridad y los servicios de emergencia en la ciudad tuviera un carácter puramente institucional y de representación pública. «Parecían más preocupados por los posados oficiales y las fotografías para las redes sociales que por coordinar la contención de las conductas incívicas y hacer respetar las ordenanzas municipales», señalaron algunos de los afectados.
Las floristerías, las grandes damnificadas
El momento de mayor tensión se vivió cuando cientos de jóvenes comenzaron a subirse a los techos de las 12 casetas de floristerías tradicionales que jalonan la plaza. Según estimaciones del sector, más de 500 personas llegaron a encaramarse de forma simultánea a estas estructuras.
Los concesionarios de los puestos de flores han mostrado su «profundo enfado e impotencia» ante una situación que ya es reincidente. Las casetas, de valor histórico y funcional, no están diseñadas para soportar el peso de decenas de personas sobre sus techos, lo que ha provocado cuantiosos daños materiales estructurales, rotura de cubiertas y desperfectos en el género. Los floristas exigen responsabilidades al Ayuntamiento por no haber perimetrado ni protegido adecuadamente sus negocios sabiendo lo que había ocurrido en el partido anterior.
Final pirotécnico
Tras el pitido final y la consecución del título, la euforia se desató en la plaza. Para culminar la jornada de celebraciones oficiales, el cielo de Valencia se iluminó con el disparo de un castillo de fuegos artificiales efectuado directamente desde la terraza del propio edificio consistorial. Un broche de oro institucional que contrasta con el sabor agridulce que deja la gestión del orden público y el descontento de los comerciantes del centro histórico.





