- La organización agraria denuncia que la falta de limpieza en los cauces propagó las llamas hasta explotaciones situadas a kilómetros del área boscosa quemada.
- Su presidente, Cristóbal Aguado, reclama ayudas excepcionales, medidas fiscales y replantear las políticas medioambientales para evitar mayores pérdidas en el sector.
Valencia | 29 de julio de 2026
Los agricultores que han comenzado a inspeccionar las zonas afectadas por el incendio forestal de la Sierra de Espadán, en la provincia de Castellón, han mostrado su indignación ante la forma en que se han propagado las llamas. Según ha denunciado la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), el fuego se extendió de forma acelerada a través de los barrancos y escorrentías —competencia de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica—, alcanzando parcelas e infraestructuras agrarias situadas lejos del foco forestal inicial.
Desde la organización agraria han exigido a la CHJ que asuma responsabilidades por los graves daños ocasionados en el sector agrario. Según AVA-ASAJA, la falta de mantenimiento en los cauces convirtió la maleza acumulada en auténticos canales de propagación del fuego hacia parcelas agrícolas, sistemas de riego y casetas de aperos.
“Los barrancos estaban en un estado total de abandono, eran masas de maleza y cañas a causa de planteamientos equivocados del ecologismo radical. Con el incendio se han convertido en serpientes de fuego que han actuado como corredores de las llamas”, ha criticado Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA.
Incertidumbre económica y petición de ayudas de emergencia
El dirigente agrario ha alertado de la complicada situación en la que quedan muchos productores, cuyo medio de vida no está cubierto íntegramente por las pólizas del seguro agrario. » La recuperación de las explotaciones de cultivos leñosos como cítricos, aguacates, viñedos, olivos o almendros puede prolongarse durante varios años», recuerdan desde la entidad.
Ante este escenario, AVA-ASAJA reclama a la CHJ y al resto de administraciones competentes:
- Ayudas excepcionales y bonificaciones fiscales para amortiguar las pérdidas en las explotaciones afectadas.
- Mecanismos ágiles de tramitación para permitir la reconstrucción prioritaria de la infraestructura de riego y cultivo.
- Fomento del pastoreo y la gestión del matorral como medidas preventivas de reducción de carga combustible en el territorio.
Prevención ante futuros episodios de lluvias torrenciales
Además del riesgo de incendio, la entidad alerta de que la acumulación de vegetación en los cauces supone una amenaza de cara a futuros episodios de lluvias intensas o riadas. Aguado ha advertido de que la maleza no retirada puede formar tapones y diques en los puentes durante avenidas de agua.
«Menos ideas de moqueta y más pisar tierra y escuchar a las personas que han sabido durante siglos prevenir y limitar los daños con su actividad», ha concluido el presidente de la organización, instando a las Administraciones a sentarse en una mesa de diálogo para revisar los criterios de mantenimiento del espacio rural y los cauces públicos.
















