La investigación sobre el incendio forestal que ha arrasado parte de la Serra d’Espadà apunta a un origen claramente intencionado. Según los investigadores, el fuego se inició prendiendo directamente la vegetación con un mechero en dos puntos muy próximos tanto en el espacio como en el tiempo, un dato que refuerza la hipótesis de que fue provocado.
Dos focos de ignición
Las primeras pesquisas indican que el incendio comenzó en dos puntos cercanos, una circunstancia que, según los especialistas, resulta incompatible con un origen accidental y fortalece la tesis de un acto deliberado.
Los investigadores consideran que la persona responsable prendió fuego directamente a la vegetación utilizando un mechero.
Los autores intentan dejar el menor rastro posible
El ingeniero agroforestal especializado en incendios forestales José Javier Santonja Ortiz explica que quienes provocan este tipo de fuegos suelen pensar que utilizando un mechero dejan pocas pruebas y dificultan la investigación.
Sin embargo, señala que no se trata de una acción impulsiva, sino que en muchos casos existe una planificación previa e incluso los autores pueden llevar combustible u otros productos para garantizar que el incendio se propague con rapidez.
La investigación va más allá del mechero
Los especialistas recuerdan que la investigación no se limita al objeto utilizado para iniciar el fuego.
Además del análisis del posible mechero, los agentes del Seprona de la Guardia Civil estudian otros indicios, como los accesos a la zona, los vehículos que pudieron circular por el lugar, huellas, cámaras de vigilancia y cualquier otro elemento que permita identificar al autor.
Continúan las investigaciones
Aunque la investigación sigue abierta, la existencia de dos puntos de inicio muy próximos entre sí constituye, según los investigadores, uno de los principales indicios de que el incendio fue intencionado.
Las diligencias continúan para determinar la identidad del responsable o de los responsables del fuego que ha afectado a una parte de la Serra d’Espadà.
















