Ginebra / Madrid, 5 de agosto de 2026 — Médicos Sin Fronteras (MSF) ha hecho un llamamiento urgente a la comunidad internacional para intensificar de inmediato la respuesta ante el brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC). En tan solo once semanas, la epidemia ha causado cinco veces más muertos que el histórico brote de África Occidental en 2014 durante el mismo periodo.
Un avance sin precedentes en la historia del país
Dos meses y medio después de declararse el brote, la crisis epidemiológica alcanza dimensiones críticas. Según Philippa Boulle, directora médica adjunta de MSF, el virus se extiende a una velocidad nunca antes registrada en la región:
«El brote se está propagando a un ritmo alarmante y sin precedentes, a pesar de los incansables esfuerzos de los equipos médicos de primera línea. A 1 de agosto se habían notificado más de 3.800 casos confirmados, lo que convierte a este en el mayor brote de ébola jamás registrado en el país, superando a la epidemia de 2018.»
En las primeras once semanas desde el inicio de la emergencia, casi 1.500 personas perdieron la vida. Las autoridades sanitarias congoleñas señalan que la cifra acumulada supera ya los 1.700 fallecidos. Para dimensionar la gravedad de la situación, el devastador brote de 2014 en África Occidental causó 279 muertos en el mismo intervalo inicial.
Fallas en la cadena de rastreo y desconexión comunitaria
Lo que resulta más alarmante para los equipos médicos es que la epidemia no muestra signos de estabilización. Todos los días se notifican casos sospechosos en nuevas localidades fuera de las cadenas de transmisión identificadas.
Aunque se han logrado avances en pruebas diagnósticas, las tareas de rastreo de contactos siguen siendo insuficientes:
- En el centro de tratamiento de MSF en Bunia (Ituri), 9 de cada 10 pacientes ingresados no figuraban en las listas de contactos rastreados.
- En toda la provincia de Ituri, solo se ha logrado hacer seguimiento al 59% de los contactos.
MSF enfatiza que la única forma de frenar la transmisión es situar a las comunidades locales en el centro de la respuesta, permitiendo que participen activamente en la vigilancia y la detección precoz.
Una crisis superpuesta sobre una emergencia humanitaria
La epidemia de ébola agrava un panorama desolador en el este del país, donde la malaria, el sarampión, el cólera y la desnutrición siguen provocando un alto índice de morbilidad y mortalidad. Es crucial proteger los centros de salud locales para que puedan mantener la atención médica esencial sin poner en riesgo al personal sanitario.
Además, los retos logísticos amenazan con empeorar:
- Llegada de la temporada de lluvias: Dificultará el tránsito por zonas remotas y podría aislar a comunidades enteras.
- Acceso e insumos: Se requiere un flujo constante de medicamentos y material médico, así como incentivos para los trabajadores en primera línea.
- Trabas administrativas: MSF solicita garantías explícitas para evitar que las restricciones de movilidad o trámites burocráticos bloqueen la rotación de personal o las derivaciones médicas.
La respuesta en cifras: el despliegue de MSF
- Personal desplegado: Más de 1.400 integrantes de MSF movilizados en el este de la RDC.
- Infraestructura sanitaria: 7 centros de tratamiento del ébola (CTE) y más de 15 unidades de aislamiento.
- Provincias cubiertas: Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur y Tshopo.
- Capacidad: Más de 480 camas habilitadas.
- Impacto: Más de 1.362 pacientes ingresados (554 confirmados) y 282 supervivientes dados de alta tras superar la enfermedad.
















