La batalla por albergar la final del Mundial 2030 vuelve a situar frente a frente a España y Marruecos. Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), sostiene que el proyecto inicial contemplaba que España acogiera los principales partidos de la competición, incluida la final, pero asegura que determinadas decisiones posteriores del Gobierno de Pedro Sánchez alteraron el escenario y dejaron abierta la puerta a las aspiraciones marroquíes.
Las declaraciones de Rubiales reavivan un debate que lleva meses creciendo: ¿dónde se disputará la final del Mundial 2030, en España o en Marruecos?
Rubiales asegura que la final estaba prevista en España
Según la versión ofrecida por el expresidente de la RFEF, durante los trabajos iniciales de la candidatura existía un reparto previamente diseñado entre España, Portugal y Marruecos.
España tendría un porcentaje elevado de encuentros y, según sostiene Rubiales, la final estaba planteada para disputarse en territorio español.
El expresidente federativo explica que durante aproximadamente cinco años se trabajó en la candidatura y defiende que el proyecto estaba muy avanzado.
Sin embargo, asegura que posteriormente se produjo un cambio que modificó el equilibrio de la candidatura.
Rubiales culpa a Sánchez de alterar el proyecto
Rubiales apunta directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por el anuncio de la incorporación de tres federaciones sudamericanas al proyecto.
«Lo que ha ocurrido es que había una candidatura cerrada de tres países y de la noche a la mañana aparecieron tres más y lo anunció Pedro Sánchez y perdimos la inauguración».
El Mundial 2030 incorporó finalmente partidos conmemorativos en Sudamérica, además de las sedes principales de España, Portugal y Marruecos.
Para Rubiales, aquel movimiento debilitó la posición española.
«Que Pedro Sánchez saliera incluyendo tres federaciones que estaban a 10.000 kilómetros fue una auténtica metedura de pata por ese afán de protagonismo».
Se trata, en cualquier caso, de la versión y valoración política de Rubiales sobre cómo evolucionaron las negociaciones, no de una constatación por sí sola de que Sánchez tuviera capacidad unilateral para decidir las sedes definitivas.
«Infantino utilizó a Pedro Sánchez y a su ego»
Rubiales va todavía más lejos en sus críticas y señala al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Según su interpretación, la modificación de la candidatura permitió abrir una negociación que anteriormente estaba mucho más favorable a España.
«Infantino utilizó a Pedro Sánchez y a su ego porque, claro, si tenemos un presidente del Gobierno de España que le da igual ceder la inauguración, pues vamos a luchar».
Rubiales también lamenta la falta de respaldo que, a su juicio, recibió la Federación durante los años en los que se trabajó para conseguir el Mundial.
Marruecos entra en la batalla por la final
El propio Rubiales reconoce, sin embargo, que Marruecos está legitimado para intentar conseguir la final una vez que forma parte de la candidatura conjunta.
El país norteafricano prepara grandes infraestructuras para el Mundial y aspira a que uno de sus nuevos estadios pueda albergar el encuentro decisivo.
La situación plantea una competencia directa con España y especialmente con el Santiago Bernabéu, uno de los escenarios españoles con mayores aspiraciones para acoger la final.
Marruecos fue fundamental para conseguir apoyos
Otro aspecto relevante de las declaraciones de Rubiales es su explicación sobre la incorporación de Marruecos a la candidatura.
El expresidente federativo sostiene que España y Portugal necesitaban ampliar considerablemente los apoyos internacionales.
Según su relato, la candidatura ibérica contaba fundamentalmente con los votos europeos, pero necesitaba sumar el respaldo de las federaciones africanas.
La incorporación de Marruecos permitió fortalecer considerablemente esa posición.
Por eso, una vez integrado como organizador, Marruecos dispone también de argumentos para reclamar los acontecimientos más importantes del campeonato.
España y Marruecos quieren la gran final
El Mundial de 2030 tendrá una estructura inédita. España, Portugal y Marruecos serán los principales países anfitriones, mientras que Argentina, Uruguay y Paraguay albergarán encuentros conmemorativos vinculados al centenario del primer Mundial.
Pero todavía queda una decisión especialmente simbólica: quién organizará la final.
España parte con estadios de enorme tradición internacional y Marruecos pretende competir con nuevas infraestructuras de gran capacidad.
Rubiales considera que España tenía inicialmente una posición privilegiada y responsabiliza a las decisiones posteriores de haber debilitado esa ventaja.
Una batalla que va mucho más allá del fútbol
Conseguir la final del Mundial supone mucho más que organizar un partido.
El encuentro concentra una audiencia mundial gigantesca, genera un enorme impacto turístico y económico y ofrece al país anfitrión un escaparate internacional difícilmente comparable con cualquier otro acontecimiento deportivo.
De ahí que España y Marruecos estén desplegando sus argumentos para conseguirla.
Y mientras la FIFA mantiene abierta la decisión definitiva sobre las grandes sedes del campeonato, las declaraciones de Rubiales añaden un nuevo ingrediente político a una batalla que promete continuar: España quiere la final del Mundial 2030, pero Marruecos también juega sus cartas.



