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Los propietarios han recurrido reiteradamente a la Policía Local tras detectar la apertura de ventanas y la modificación de fachadas interiores en zonas comunes no autorizadas.
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La empresa promotora proyecta la apertura de un amplio complejo bajo la modalidad de hostel, lo que ha encendido las alarmas de la comunidad por la alteración del edificio y el impacto en el descanso.
VALENCIA. — Crece la tensión en el distrito de Benicalap. Una comunidad de propietarios lleva días en pie de guerra y requiriendo la presencia de la Policía Local para frenar las obras en los bajos comerciales de su edificio, donde se proyecta la implantación de un macrocomplejo turístico con capacidad para 22 habitaciones. Los residentes denuncian que los operarios han comenzado a modificar elementos comunes sin el permiso explícito de la finca, alterando la fachada interior y abriendo huecos para ventanas con vistas directas al patio de luces y a la zona ajardinada comunitaria.
La alarma saltó definitivamente cuando los vecinos observaron el despliegue de maquinaria y andamios en el interior de las zonas comunes del residencial. Según explican los afectados, la promotora ha comenzado a perforar los muros perimetrales del inmueble para dotar de luz natural a las futuras estancias turísticas a costa del área de esparcimiento del edificio.
Los propietarios sostienen que la Ley de Propiedad Horizontal exige el acuerdo unánime de la junta para cualquier modificación arquitectónica que altere la fachada o implique el uso y disfrute de los elementos comunes del bloque.
Reiteradas llamadas a las autoridades y batalla legal
Ante lo que consideran una «invasión no autorizada» de su propiedad, los vecinos han realizado continuas llamadas al 092 para exigir la presencia de patrullas que identifiquen a los trabajadores y paralicen las obras de forma cautelar. Asimismo, han presentado diferentes instancias e informes técnicos ante la disciplina urbanística del Ayuntamiento de Valencia para comprobar si los trabajos se ajustan a la licencia concedida o si incurren en un exceso de obras no autorizadas en zonas comunitarias.
El caso de Benicalap refleja la creciente marejada de presión vecinal en los barrios periurbanos de la capital del Turia, donde la proliferación de macrohostels y bloques de apartamentos turísticos en antiguos bajos comerciales está generando un intenso choque entre promotoras inmobiliarias y comunidades de residentes. Los propietarios han anunciado que mantendrán las guardias y no descartan acudir a la vía judicial para solicitar medidas cautelarísimas que detengan el avance de los trabajos.
No es el primer caso de este tipo que nos encontramos en valencia, de hecho el mismo modus operandi en hasta una docena de casos por toda la ciudad tienen en pie de guerra a los vecinos, y es que a pesar de lo anunciado por Catalá como «la medida más restrictiva para acabar con los apartamentos turísticos en los barrios de Valencia» éstos siguen apareciendo como setas en los bajos de múltiples edificios.
Más edificios completos de apartamentos turísticos
La medida que nos e aplica en Ciutat Vella además tampoco se aplica a los edificios completos para apartamentos turísticos. Así ya hay licencia para varios de estos edificios completos en Ciutat vella:
- Edificio en futuro Hotel Palacio els Eixarchs (junto plaza Ciudad deBrujas), el hotel construirá un edificio completo con 35 apartamentos turísticos.
- Edificio Plaza de la Merced. Preve la construcción de cera de 70 apartamentos turísticos que ocuparán todo el edificio.
- Edificio esquina Plaza Ayuntamiento, Maria Cristina y San Vicnete: se está a la espera del desalojo de los últimos vecinos para convertir este megaedificio en más de 100 apartamentos turísticos.

















