La organización agraria denuncia las graves molestias de este parásito hematófago y exige un control urgente sobre las poblaciones de corzos, especie silvestre que actúa como su principal vector de expansión.
VALENCIA (14/08/2026) — Tras dar la voz de alarma por la presencia masiva de garrapatas en los campos valencianos, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha vuelto a advertir sobre una nueva amenaza sanitaria en el medio rural. En esta ocasión, la entidad alerta del preocupante incremento de las picaduras de la mosca borriquera o mosca de caballo (Hippobosca equina) en las zonas del interior de la provincia de Castellón, propiciado por el aumento descontrolado de corzos en los últimos años.
El delegado de AVA-ASAJA en El Toro, Enrique Romero, ha subrayado el impacto de esta plaga emergente: “Este insecto, cuya presencia era prácticamente desconocida, se ha convertido en un problema cada vez más frecuente. Las picaduras son especialmente dolorosas y afectan tanto a quienes trabajan en el campo o practican deporte como al ganado y las mascotas”.
Un parásito resistente y de picadura dolorosa
La mosca borriquera (Hippobosca equina) es un insecto hematófago —se alimenta exclusivamente de sangre— que presenta una serie de características biológicas que dificultan su combate:
- Morfología adaptada: Posee un cuerpo plano, rígido y extremadamente resistente que la hace muy difícil de aplastar.
- Gran sujeción: Cuenta con potentes garras que le permiten agarrarse con firmeza al pelo de los animales o a la ropa humana mientras se desplaza con agilidad.
- Picadura agresiva: Genera un intenso dolor, picor, inflamación y ronchas persistentes durante días. Además, la comunidad científica investiga su papel como posible vector de bacterias y patógenos de la fauna silvestre.
Testimonio desde el campo: «Cuando estás trabajando o vas en bicicleta y se te sube una, tienes que parar para quitártela; si no, la llevas encima durante horas hasta que acaba picándote. Son tan resistentes que hay que estrujarlas con los dedos para conseguir matarlas», detalla Enrique Romero.
Impacto en la ganadería y en las actividades al aire libre
La propagación de la mosca borriquera responde a un patrón similar al observado en regiones vecinas como Cataluña o Aragón: la superpoblación de corzos proporciona a estos insectos un reservorio permanente para alimentarse y reproducirse, actuando los propios animales como vehículos de transporte hacia zonas agrícolas, caminos rurales y núcleos urbanos.
| Sector afectado | Principales consecuencias y riesgos |
| Ganadería extensiva | Nerviosismo e intenso estrés en caballos y vacas. Reducción del tiempo de pastoreo, pérdida de peso y bajada en la producción láctea. |
| Agricultores y trabajadores | Interrupción constante de las labores agrarias para quitarse los parásitos y riesgo de picaduras dolorosas. |
| Turismo y deporte rural | Molestias severas a ciclistas, senderistas y cazadores en espacios forestales y caminos. |
Exigencias de la organización agraria
Ante el riesgo de que el parásito continúe colonizando otras comarcas de la Comunitat Valenciana, AVA-ASAJA ha solicitado a la Administración autonómica una intervención inmediata basada en dos ejes:
- Control cinegético del corzo: Reforzar el seguimiento de la especie y aplicar medidas de control poblacional en las zonas donde las densidades de corzos resulten incompatibles con la actividad agraria y la salud pública.
- Prevención de problemas parasitarios: Implementar acciones preventivas globales en el medio rural, recordando que la superpoblación de fauna silvestre no solo causa daños en los cultivos y accidentes de tráfico, sino que multiplica los riesgos parasitarios en el territorio.
















