VALÉNCIA. El pasado 18 de julio, el Ayuntamiento de Valéncia anunciaba la adjudicación a la empresa Fovasa de las obras de mejora del sistema de climatización del Mercado Central por un importe de 47.212,15 euros. Unos trabajos destinados a optimizar el rendimiento de los climatizadores y adaptar el emblemático edificio a las necesidades de confort térmico y eficiencia energética.
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El concejal de Comercio y Mercados, Santiago Ballester, aseguraba entonces en nota de prensa que las obras comenzarían la semana siguiente —a finales de julio— con un plazo de ejecución aproximado de dos meses. Sin embargo, un mes después, a 18 de agosto, nadie ha visto todavía ninguna obra en el recinto municipal y nada más se sabe del inicio de los trabajos.
Mientras tanto, la situación en el interior del recinto sigue siendo crítica. Comerciantes y usuarios continúan sufriendo a diario episodios de lipotimias y desmayos provocados por las altas temperaturas y los golpes de calor en pleno verano.
Para muchos de los concesionarios del Mercado Central, este retraso suena a déjà vu y a «excusa barata» por parte del equipo de gobierno municipal. Los vendedores recuerdan que el año pasado la justificación ofrecida fue la avería de una máquina, prometiendo una reparación en septiembre que llegó, casualmente, una vez transcurrido el periodo de más intenso calor. Este año, las prometidas obras para agosto tampoco han arrancado tras 18 días de mes.
Asimismo, los comerciantes critican que el edil haya estado argumentando durante tres años que la condición de Bien de Interés Cultural (BIC) del inmueble y los requerimientos de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana impedían realizar intervenciones, cuando en realidad ni siquiera se había llegado a presentar ningún proyecto formal ante el organismo autonómico.
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Las inversiones en la red de mercados municipales que pasan de largo por el Mercado Central
La actuación en el Mercado Central contemplaba la mejora del sistema de intercambiadores de calor en este edificio histórico, contando con el visto bueno de Patrimonio para garantizar la máxima protección del inmueble.
Según los datos facilitados el pasado mes por la Concejalía de Comercio y Mercados, esta intervención se enmarca en un plan global con una inversión de casi 5,2 millones de euros desde 2023 en la red de mercados municipales para modernizar sus instalaciones «tras años sin inversiones en materia de climatización».
La joya de los Mercados, la despensa de Valencia y la joya gastronómica y patrimonial, el Mercado Central sigue a la cola esperando, y la excusa es la «autogestión» una gestión que lleva en precario desde 2018 y contando decenas de irregularidades denunciadas por múltiples colectivos. Ballester ha preferido estar cómodo y que la gestión, aunque es catastrófica, la lleven otros, un organismo privado, es mucho más cómodo que otros trabajen por ti que hacerlo tú mismo, aunque cobres por ello. Esto es irrefutable, pero la realidad es que se ha negado a recibir a asociaciones de vendedores como La Cotorra o como la Asociación de Mercados Municipales de la CV. Una estrategia de meter la cabeza en la tierra ante los problemas, por cierto causados por la gestora que él mismo mantiene contra la propia legislación, e ignorar a todos los demás que piden un cambio de modelo, la remunicipalización.
Pese a las cifras y los anuncios oficiales, vendedores y clientes del Mercado Central exigen que las promesas se traduzcan en hechos de inmediato para frenar las inclemencias térmicas que padecen día a día en uno de los espacios más emblemáticos y visitados de la ciudad.
Constantes irregularidades
Las irregularidades en el Mercado tiene una lista casi interminable, consentida por el propio concejal, desde la venta ilegal del TOP Manta de camisetas falsificadas de la selección española de fútbol a una ejecutiva de la extraña asociación que gestiona de manera desastrosa el Mercado Central, hasta la publicidad ilegal (se les ha obligado a retirar publicidad ilegal en varias ocasiones sin ninguna sanción). Pasando por jactarse en público del ahorro de electricidad al no conectar el aire acondicionado en el recinto (jugando con la salud de miles de personas) y teniendo cientos de lipotimias y varios ingresos hospitalarios por golpes de calor. Todo mientras la propia presidenta se instalaba un aparato de aire acondicionado en su parada de Frutas Puchades, trasladando el calor al resto del mercado con su maquina ene l techo de su parada o poniendo a temperaturas casi del polo Norte la refrigeración en las oficinas del Mercado y de la propia gerente, hasta el punto de ir con chaqueta en pleno agosto.
Decenas de irregularidades consentidas y amparadas por el Concejal Santiago Ballester al que el cargo le viene excesivamente grande, y que no sabe otra cosa que posar y sonreir para la foto, pero que de gestión bien poquito.
El problema es que los ciudadanos pagamos al gobierno de Catalá por gestionar y no por posar para la foto y sonreir al estilo «dientes dientes, que eso es lo que les jode de la Pantoja»
















