El paseo marítimo y el arenal concentran durante el verano una intensa actividad que va mucho más allá del tradicional día de playa. Las 32 pistas de vóley conviven con fútbol playa, beach tennis, roundnet, calistenia, pilates, yoga, marchas nórdicas y quedadas para bailar salsa, bachata, merengue o danzas brasileñas.
La playa de Valencia ha dejado de ser únicamente un lugar para extender la toalla, bañarse y tomar el sol. Durante los meses de verano, el paseo marítimo y el arenal se transforman prácticamente desde el amanecer hasta la noche en un enorme espacio de deporte, ocio y convivencia.
La actividad se intensifica especialmente durante agosto y entre el jueves y el domingo, cuando encontrar un espacio libre para colocar una sombrilla puede resultar complicado. A los propios valencianos se suman numerosos visitantes que aprovechan el litoral como una alternativa más dentro de la oferta turística de la ciudad.
Pero si existe una actividad que ha cambiado especialmente la imagen de la playa durante los últimos años es el vóley playa.

De cuatro pistas de vóley en los años 90 a las 32 actuales

Las redes se han convertido ya en una parte habitual del paisaje de la Malvarrosa y el Cabanyal.
Según explica Miguel Ángel Sánchez, presidente del Club de Vóley Playa la Malva, en los años 90 apenas existían cuatro pistas. Actualmente hay 32 pistas de vóley playa dentro de un espacio de 10.428 metros cuadrados gestionado mediante un convenio de colaboración con la Fundación Deportiva Municipal.
El espacio es de uso libre y gratuito entre marzo y diciembre, salvo actividades o competiciones organizadas, y dispone además de zonas de sombra y descanso, aseos y un quiosco.
La afluencia da una idea de la dimensión que ha alcanzado esta modalidad.
En temporada alta pueden pasar por las instalaciones alrededor de 500 personas al día y las pistas registran una elevada utilización entre las 9:00 y las 22:00 horas.

El pasado mes de julio, además, la playa acogió el XVI Open La Malva Ciudad de Valencia, con jugadores procedentes de 33 nacionalidades.
Fútbol playa para jugadores de 15 a 80 años
El vóley no está solo.
En el Cabanyal y la Malvarrosa existen también dos espacios con porterías destinados al fútbol playa, igualmente públicos y gratuitos.
En el Cabanyal se organizan partidos los domingos y festivos por la mañana, entre las 9:30 y las 13:00 horas, además de los martes y jueves de 18:30 a 20:30.
La variedad generacional resulta especialmente llamativa. Entre quienes se reúnen para jugar hay participantes desde los 15 años hasta alrededor de los 80. Incluso equipos como el Torrelevante utilizan la playa durante el verano para realizar parte de su pretemporada.
Beach tennis, roundnet, frisbee y paletas junto al Mediterráneo
Otro de los puntos deportivos se encuentra a la altura de la Fábrica de Hielo y la fuente de la barca.
Allí las redes tienen una finalidad diferente: practicar beach tennis, una modalidad que utiliza una raqueta similar a la de pádel, aunque más fina.
Los propios participantes se organizan mediante grupos y mensajes de móvil, creando encuentros en los que también participan residentes extranjeros y turistas.
En esa misma zona ha ganado presencia el roundnet, un deporte disputado por parejas alrededor de una pequeña red elástica circular.
A todo ello se añaden actividades mucho más tradicionales de cualquier jornada de playa, desde el frisbee hasta las paletas junto a la orilla.
Yoga, pilates, taichí y fitness gratuitos
El paseo marítimo ofrece además actividades deportivas dirigidas impulsadas por la Fundación Deportiva Municipal.
Las sesiones duran aproximadamente una hora y se desarrollan durante toda la semana, con diferentes horarios y disciplinas.
La programación incluye yoga, pilates, taichí, fitness latino, cross training, GAP y acondicionamiento físico para personas mayores.
El componente social se ha convertido también en una parte importante de estas actividades. Algunos participantes repiten durante varios años y han terminado formando grupos de amistad que continúan practicando deporte juntos.
A esta oferta se han incorporado las marchas nórdicas, organizadas los lunes, miércoles y sábados y en las que también participan turistas.
La calistenia también conquista el paseo marítimo
Quienes prefieren entrenar por libre cuentan con otra alternativa.
Las instalaciones de calistenia situadas junto a las palmeras del paseo atraen habitualmente a personas que realizan sus rutinas aprovechando el entorno marítimo.
Barras y otros elementos de ejercicio se han convertido así en otro punto habitual de encuentro para deportistas, especialmente durante las horas en las que las temperaturas resultan más suaves.
Del deporte al baile: salsa y bachata junto al mar
Cuando cae el sol, el protagonismo empieza a desplazarse también hacia el baile.
En el entorno del hotel Las Arenas, una academia organiza los domingos a las 20:00 horas demostraciones de salsa, bachata y merengue a las que pueden incorporarse las personas que pasean por la zona.
Las sesiones no se limitan a quienes llegan expresamente para bailar: parte de la gracia está precisamente en que los paseantes pueden terminar sumándose espontáneamente.
Cerca de Akuarela existe otra cita vinculada al baile.
Los martes a las 20:30 horas y los sábados se organizan encuentros de forró fusión, una danza brasileña que incorpora elementos de otros estilos y que sus practicantes describen como el “baile del abrazo”.
Mucho más que deporte
La transformación estival del paseo marítimo no termina con las actividades físicas.
El visitante puede recorrer el mercadillo de verano, hacerse trenzas, tomar una horchata o disfrutar de las tradicionales cenas al fresco.
También funciona una biblioteca de verano junto al hotel Las Arenas, con propuestas para adultos y juegos destinados a los niños.
Y prolongando el recorrido hacia la Patacona aparecen nuevos grupos practicando taichí, meditación o acroyoga junto al Mediterráneo.
Una playa activa prácticamente durante todo el día
La suma de todas estas propuestas ha modificado la forma de utilizar el litoral de Valencia.
Por la mañana aparecen corredores, grupos de entrenamiento y las primeras partidas. Durante el día toman el relevo bañistas y deportistas y, cuando disminuye el calor, las pistas vuelven a llenarse mientras comienzan las actividades dirigidas y las quedadas.
Al caer la noche llegan las cenas, los paseos y el baile.
La imagen tradicional de la playa como un espacio destinado exclusivamente al baño y al descanso convive así con otra realidad cada vez más visible: un enorme espacio público deportivo y social junto al Mediterráneo que permanece activo durante prácticamente todo el día.
















