El artista madrileño, figura clave en la divulgación de la magia en televisión y referente teórico internacional, deja un legado imborrable en la historia del espectáculo.
El mundo del espectáculo y de la cultura se viste de luto para despedir a una de sus figuras más emblemáticas e irrepetibles. Juan Tamariz Martel-Negrón, conocido universalmente como Juan Tamariz, ha fallecido dejando huérfana a una disciplina que él mismo ayudó a dignificar, teorizar y elevar a la categoría de arte mayor.
Reconocible por su inconfundible sombrero de copa, su melena canosa despeinada y sus célebres interpretaciones de violín con un arco invisible al ritmo de su icónico «¡chan, tatarachán!», Tamariz no solo fue un ejecutor brillante con la baraja entre las manos, sino también un pionero de la ilusión moderna que conquistó a generaciones a través de los escenarios y las pantallas de televisión.
El maestro que popularizó la magia en los hogares
Nacido en Madrid en 1942, la fascinación de Tamariz por el ilusionismo comenzó a una edad temprana. Aunque inició estudios de Ciencias Físicas y Cine, su vocación definitiva se afianzó en la Escuela Mágica de Madrid, institución de la que fue cofundador y desde la cual revolucionó el enfoque de la cartomagia contemporánea.
Su salto a la fama masiva se produjo en las décadas de 1970 y 1980 gracias a sus intervenciones en programas míticos de Televisión Española como Un, dos, tres… responda otra vez o Por arte de magia. Su estilo, que combinaba una técnica depuradísima con un sentido del humor hilarante y un caos aparentemente improvisado, desarmaba tanto al espectador profano como a los magos más experimentados.
Un legado teórico de trascendencia mundial
Más allá de su faceta mediática, la contribución de Tamariz al ilusionismo técnico es respetada en todo el globo. Autor de obras fundamentales como La vía mágica o La mnemónica, Tamariz teorizó sobre la psicología del espectador, la desviación de la atención (misdirection) y la construcción del misterio:
-
Premios de máximo nivel: Galardonado con el Primer Premio Mundial de Cartomagia (FISM) en 1973.
-
Reconocimiento institucional: Distinguido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2011.
-
Maestro de maestros: Instructor y referente directo de ilusionistas de prestigio internacional como David Blaine o Ricky Jay.
Con su partida, el arte de la prestidigitación pierde a su mayor exponente en habla hispana, un hombre que demostró que el verdadero truco de la magia no reside en engañar a la vista, sino en encender la ilusión en el alma del espectador.
















