El centro valenciano forma parte del estudio internacional en fase III que prueba una terapia de ARN mensajero diseñada específicamente a partir del tumor de cada paciente
El Hospital Clínico Universitario de Valencia participa en uno de los ensayos internacionales que pueden marcar un nuevo paso en el tratamiento del melanoma. El centro valenciano forma parte del estudio en fase III de una vacuna experimental personalizada basada en ARN mensajero (ARNm) que, combinada con inmunoterapia, ha obtenido resultados preliminares positivos en pacientes con alto riesgo de recaída.
Las farmacéuticas Moderna y Merck —conocida como MSD fuera de Estados Unidos y Canadá— han anunciado que el ensayo INTerpath-001 ha cumplido uno de sus principales objetivos al demostrar una mejora estadísticamente significativa en los pacientes tratados.
Sin embargo, existe una cautela importante: los resultados comunicados hasta ahora proceden de información difundida por las compañías y todavía no se han publicado los datos completos en una revista científica revisada por pares. Tampoco se han hecho públicas cifras detalladas sobre la magnitud de la reducción del riesgo de recaída.
Más de 1.100 pacientes de 26 países
En el ensayo participan 1.137 pacientes de 26 países. Entre los centros españoles implicados se encuentra el Hospital Clínico de Valencia, junto con hospitales de Barcelona, Madrid y Málaga.
La doctora Inés González, oncóloga responsable del área de melanoma del Hospital Clínico de Valencia e investigadora de Incliva, ha explicado que el estudio está dirigido a pacientes que previamente han sido operados para eliminar el melanoma.
Se trata, por tanto, de personas a las que se les ha extirpado la enfermedad visible pero que mantienen un elevado riesgo de que el cáncer reaparezca.
El objetivo es comprobar si la nueva estrategia permite retrasar o evitar esa recaída.
No existe una única vacuna: se fabrica para cada paciente
Una de las características fundamentales del tratamiento es que no se administra la misma vacuna a todos los pacientes.
Después de la operación se analiza el tumor de cada persona para identificar sus características y mutaciones específicas. A partir de esa información se desarrolla una terapia individualizada destinada a enseñar al sistema inmunitario a reconocer determinadas señales propias de las células tumorales.
La terapia experimental, denominada intismeran autogene, emplea ARN mensajero, una tecnología que alcanzó una enorme notoriedad por su utilización en algunas de las vacunas desarrolladas contra la covid-19.
En este caso, sin embargo, su finalidad es completamente diferente: activar al sistema inmunitario frente al cáncer.
La vacuna se combina con Keytruda
El tratamiento experimental no se estudia de manera aislada. La vacuna personalizada se administra en combinación con pembrolizumab (Keytruda), un medicamento de inmunoterapia ya utilizado contra distintos tipos de cáncer.
La investigación pretende determinar si añadir la vacuna personalizada a esta inmunoterapia consigue mejores resultados que el tratamiento convencional en pacientes operados de melanoma con riesgo elevado de recaída.
Según la doctora González, la importancia del anuncio radica especialmente en que la tecnología de vacunas de ARN mensajero llevaba años investigándose contra el cáncer, pero ahora se han comunicado resultados positivos en un ensayo clínico de fase III, la última gran etapa de investigación antes de que un tratamiento pueda aspirar a recibir autorización.
Una puerta para investigar otros tipos de cáncer
El alcance del estudio podría ir además mucho más allá del melanoma.
La posibilidad de fabricar tratamientos a partir de las características moleculares de cada tumor abre una vía hacia una oncología cada vez más personalizada. Ya existen investigaciones con tecnologías similares para otros tumores.
El melanoma es precisamente uno de los campos donde la inmunoterapia ha transformado las expectativas durante los últimos años. La doctora Inés González recuerda que hace años las posibilidades de curación de pacientes con enfermedad avanzada eran muy reducidas, mientras que los nuevos tratamientos han cambiado considerablemente el escenario.
La participación del Hospital Clínico de Valencia sitúa así a la sanidad y la investigación valencianas dentro de un ensayo internacional que estudia una de las estrategias más novedosas de la oncología actual: utilizar una vacuna fabricada específicamente para que el sistema inmunitario de cada paciente aprenda a identificar y combatir su propio cáncer.













