Con gritos de «Ceuta no es un CETI», miles de manifestantes denuncian el «postureo político» del Gobierno mientras la Moncloa admite que el colapso migratorio se prolongará hasta fin de año.
CEUTA. — La paciencia de la ciudad autónoma ha saltado por los aires. Un mes después de la irrupción masiva que tensionó la frontera de El Tarajal hasta límites sin precedentes, Ceuta se encuentra sumida en el colapso de sus servicios públicos, la indignación vecinal y un clima de creciente tensión social. Lo que comenzó como un malestar soterrado ha mutado en masivas movilizaciones ciudadanas que denuncian el «abandono institucional» y critican con dureza la gestión del Gobierno de la Nación.
La indignación ciudadana alcanzó un punto de inflexión esta semana. Miles de ceutíes han vuelto a tomar las calles del centro y las barriadas para secundar protestas autoorganizadas. La consigna es unánime: la ciudad ha sobrepasado con creces su capacidad operativa y no puede continuar como el almacén asistencial del Norte de África.
«Llevamos un mes viviendo en una situación de excepción. La sanidad está desbordada, la policía al límite de sus fuerzas y la calle atemorizada», denunciaba un portavoz vecinal durante el bloqueo pacífico de los accesos portuarios.«Nos sentimos absolutamente vendidos».
«Turismo institucional» frente a compromisos vacíos
El malestar ciudadano se ha dirigido especialmente hacia la desfilada ministerial que ha aterrizado en la ciudad autónoma. A lo largo de la última semana, hasta medio gabinete ha desembarcado en Ceuta para recorrer la zona fronteriza y mantener reuniones a puerta cerrada. Para los manifestantes, el despliegue responde únicamente a un intento de «salvar la foto» sin acompañarse de calendarios concretos, partidas presupuestarias blindadas ni vías de repatriación o derivación ágiles hacia la Península.
A la falta de medidas inmediatas se suma la desesperanza tras las últimas declaraciones procedentes del Ministerio del Interior y del Mando Único, que han reconocido que la situación de tensión y los dispositivos de emergencia en la plaza podrían prolongarse, al menos, hasta final de año.
Tensión en aumento y petición de auxilio a la UE
La prolongación indefinida del colapso está deteriorando la convivencia diaria. Se han registrado altercados puntuales en la playa de El Trampolín y en las inmediaciones de los polideportivos habilitados de urgencia, donde la masificación es insostenible y los sindicatos policiales vienen advirtiendo de un «agotamiento físico y psicológico extremo» entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Por su parte, la Asamblea de Ceuta aprobó este viernes una declaración institucional de «situación límite», respaldando el derecho de la ciudadanía a movilizarse de forma pacífica y exigiendo la ejecución inmediata de tres ejes clave:
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Blindaje fronterizo e incremento de efectivos: Aumento inmediato y permanente de las plantillas de la Policía Nacional, Guardia Civil y unidades del Ejército.
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Derivación de menores y adultos: Activación de un plan estatal de traslado a otras comunidades autónomas y la aplicación de los acuerdos de repatriación con Marruecos.
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Plan de rescate económico: Ayudas directas al comercio local y a la hostelería, gravemente castigados por el frenazo de la actividad fronteriza y el clima de inestabilidad.
Mientras tanto, la ciudadanía promete mantener la presión en las calles: «Ceuta no se rinde, pero exigimos que el Estado ejerza su soberanía y nos proteja de una vez por todas».
fotografías: enviado especial a Ceuta de Noticias Ciudadanas, Carles Recio



















