06 de septiembre de 2026
La proliferación no controlada de gatos comunitarios y la falta de un protocolo oficial de gestión han puesto en el foco público la situación de las colonias felinas en España. Hoy se han concentrado en múltiples ciudades europeas porque como suele pasar, las leyes se crean pero no se aplican, y en el caso de las colonias felinas sigue sin aplicarse la ley 7/2023.
Cerca de un millar de personas en el Cap i Casal
Voluntarias y protectoras locales denuncian que la ausencia de apoyo institucional no solo dificulta el bienestar animal, sino que genera tensiones vecinales y un problema de salud pública evitable.
Las personas encargadas del cuidado diario de estos felinos destacan que asumen de su propio bolsillo los costes de alimentación y atención veterinaria básica. Según manifiestan las gestoras, la única solución ética y efectiva a largo plazo es la implementación sistemática del método CER (Captura, Esterilización y Retorno), el cual permite controlar el censo poblacional y garantizar un entorno adecuado para los animales.
Ante la falta de avances, los colectivos vecinales y animalistas han presentado una serie de peticiones al gobierno local. Entre las medidas solicitadas destacan la creación de un censo oficial, la firma de convenios con clínicas veterinarias para esterilizaciones y la expedición de acreditaciones oficiales para las cuidadoras, advirtiendo que continuarán movilizándose hasta obtener un compromiso firme por parte de las autoridades.
«Es responsabilidad de los ayuntamientos asumir el coste de esterilizaciones y tratamientos sanitarios. Además deben regular e identificar a las colonias felinas locales, y extender un carnet de cuidador/voluntario a las personas que los alimentan y controlan. Algo que muy pocos ayuntamientos cumplen».




















