La entidad Family Up califica el mes de septiembre como el «mayor examen del año» para los hogares e insta a las administraciones públicas a aplicar incentivos fiscales a las empresas que promuevan la corresponsabilidad.
VALENCIA
La vuelta a las aulas marca cada septiembre el inicio del calendario formativo para millones de alumnos, pero para miles de familias en la Comunitat Valenciana supone el despliegue de un complejo e extenuante operativo de ingeniería logística y financiera. Reorganizar jornadas laborales, adaptar horarios de traslado escolar y asumir el fuerte repunte del gasto en apenas unos días se ha convertido, según expertos del sector social, en un desafío estructural que supera el ámbito estrictamente doméstico.
Desde la organización Family Up, entidad volcada en el acompañamiento y fortalecimiento familiar, se advierte de que la conciliación ya no puede continuar analizándose como un problema de índole privada que deba resolverse «a puerta cerrada». Por el contrario, lo definen como un auténtico reto social de primer orden que requiere una respuesta coordinada e inmediata entre administraciones públicas, tejido corporativo y sociedad civil.
«La vuelta al cole ya no es solo un reto educativo; es el mayor examen de conciliación que afrontan las familias. Septiembre pone a prueba nuestra capacidad logística y económica», afirma Alicia Grau Gumbau, CEO y fundadora de Family Up.
«Septiembre pone a prueba nuestra capacidad para coordinar horarios, responsabilidades, cuidados y economía familiar. Si no existe organización ni apoyo real, el estrés acaba entrando de lleno por la puerta de casa», asevera Alicia Grau.
Agotamiento e Inflexibilidad Laboral
El diagnóstico trazado por la entidad dibuja a multitud de progenitores afrontando el reinicio lectivo en un estado de severo agotamiento mental y físico. A la maraña logística de encajar trayectos, comedores y actividades extraescolares, se le suma la presión de un contexto económico marcado por el incremento del coste de vida y unas jornadas laborales que, con frecuencia, resultan incompatibles con los horarios escolares.
«No podemos seguir hablando de conciliación como si fuera un privilegio reservado a unos pocos trabajadores. Hoy es una necesidad básica para garantizar el bienestar de los hogares y la propia competitividad empresarial», enfatiza Grau, quien recuerda que España atraviesa uno de los periodos de menor natalidad de su historia reciente.
Desde la entidad apuntan a las contradicciones del sistema: «Se pide a los jóvenes que tengan hijos mientras el acceso a la vivienda se encarece, el coste de crianza no deja de elevarse y las familias sienten que deben encarar en soledad problemas que deberían ser compartidos por toda la comunidad».
El Rol Decisivo del Sector Empresarial
Frente a este escenario, Family Up señala directamente al tejido empresarial como una pieza clave e insustituible para edificar un modelo productivo sostenible. Sostienen que la conciliación efectiva trasciende el mero trabajo a distancia e implica transformar profundamente las culturas organizativas hacia modelos cimentados en la confianza, la flexibilidad y la corresponsabilidad.
«Las empresas que apuestan por la conciliación no pierden productividad. Al contrario: retienen talento cualificado, reducen radicalmente el absentismo y fortalecen su reputación de marca. Cuidar de la plantilla es una estrategia empresarial inteligente», subraya la fundadora de Family Up.
Para acelerar este cambio, la entidad propone que las administraciones públicas implementen incentivos fiscales directos para aquellas compañías que certifiquen políticas reales de apoyo a la vida familiar, de forma análoga a las deducciones existentes para materias de innovación tecnológica o sostenibilidad ambiental.
Presión Económica y ‘Tribu’ Reducida
El impacto económico actúa como un agravante directo de la brecha de conciliación. El desembolso simultáneo en matrícula, libros de texto, material didáctico, uniformes, comedor y transporte obliga en muchos casos a contratar servicios adicionales de guardería o cuidadores para cubrir la franja horaria previa o posterior al colegio, elevando la carga financiera del hogar.
Por otro lado, la entidad reivindica el papel histórico de la red social de apoyo —abuelos, tíos y vecinos—, la conocida como «tribu». Sin embargo, advierten de que la movilidad laboral actual deja a muchísimas familias sin este colchón cercano, haciendo que cualquier imprevisto de salud o calendario lectivo derive en una auténtica crisis doméstica.
«No podemos afirmar que la familia es el pilar de la sociedad si la dejamos sola en los momentos de mayor exigencia. Cuidar de las familias no es un gasto asistencial, sino una de las inversiones públicas más rentables que puede hacer un país», concluye Alicia Grau.
💡 Cuadro Práctico: 4 Claves de Family Up para Sobrevivir a la Vuelta al Cole
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Reunión familiar organizativa: Dedicar una hora previa al inicio de las clases a fijar rutinas, revisar calendarios y repartir responsabilidades de forma equitativa.
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Simplificar extraescolares: Evitar la saturación de actividades para priorizar el tiempo libre, el descanso y reducir el estrés logístico.
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Mapear la «tribu» de apoyo: Coordinar turnos o alianzas con otras familias de confianza para trayectos escolares e imprevistos.
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Negociación anticipada con la empresa: Solicitar con tiempo ajustes de horario, flexibilidad o jornadas intensivas durante las primeras semanas de adaptación.
















