El hombre relató que había sido introducido a la fuerza en un coche, encapuchado, atado y agredido; la investigación policial terminó con su detención por presunta simulación de delito
Una denuncia por un supuesto secuestro en Elche ha terminado dando un giro completo. El hombre que afirmó haber sido privado de libertad ha sido detenido después de que la Policía Nacional encontrara indicios de que, durante las horas en las que aseguraba estar retenido, se encontraba alojado voluntariamente en un hotel.
El detenido tiene 41 años y había presentado ante los agentes un detallado relato de lo que supuestamente le había ocurrido.
Explicó que regresaba a casa después de comprar materiales de obra cuando varios individuos lo abordaron. Aseguró que lo obligaron a entrar en un coche y que, después de cubrirle la cabeza con una capucha, lo trasladaron hasta un lugar que no pudo identificar.
Relató agresiones y cortes durante el supuesto cautiverio
Según la denuncia, permaneció retenido con las manos atadas y sufrió agresiones y pequeños cortes en diferentes zonas del cuerpo.
El hombre añadió que, durante su supuesto cautiverio, le permitieron llamar brevemente a su pareja.
En aquella conversación debía fingir que estaba detenido. Su pareja confirmó que recibió la llamada y que el hombre, con tono nervioso, le aseguró que se encontraba en los calabozos.
Cuando volvió a casa cambió la explicación: contó a su pareja que había sido secuestrado y acudió después a la Policía para denunciarlo.
La gravedad de los hechos llevó a los investigadores a intentar reconstruir todos sus movimientos.
El hotel cambió el rumbo de la investigación
La revisión de las primeras cámaras de seguridad ya produjo contradicciones. El hombre no aparecía en algunos de los establecimientos donde afirmaba haber estado antes de su desaparición.
La investigación condujo posteriormente hasta un hotel.
Los agentes obtuvieron la documentación de su estancia y revisaron las grabaciones del circuito de videovigilancia. Según las pesquisas, las imágenes mostraban al hombre llegando por sus propios medios al establecimiento y registrándose voluntariamente.
Presentó su documentación y abonó en efectivo el importe correspondiente al alojamiento.
Y las coincidencias horarias resultaban fundamentales: su estancia se produjo durante el periodo en el que afirmaba haber permanecido privado de libertad.
Las imágenes tampoco mostraban las lesiones
La Policía observó además que llevaba la misma ropa con la que posteriormente acudió a presentar la denuncia.
Otro detalle despertó las sospechas de los investigadores: cuando llegó al hotel no se apreciaban las lesiones que posteriormente atribuyó a sus supuestos secuestradores.
Con las imágenes, la documentación del alojamiento, las comunicaciones y las declaraciones recabadas, los investigadores concluyeron que el relato denunciado no coincidía con los hechos que habían podido reconstruir.
El caso terminó así exactamente al contrario de como había comenzado: quien acudió a la Policía denunciando ser víctima de un secuestro acabó detenido como presunto autor de un delito de simulación de delito.
















