El nuevo director deportivo admite la dificultad del proyecto, revela que decidió su salida de Osasuna casi en el último minuto y afirma que era “ahora o nunca”
Braulio Vázquez no regresa engañado a Mestalla. Conoce la situación deportiva, la presión de la afición y el profundo desgaste que rodea al Valencia, pero aun así ha decidido aceptar el reto.
“Sé dónde voy y cómo reciben a los jugadores a las tres de la mañana, pero creo que puedo ayudar”, afirmó durante su despedida de Osasuna.
La frase resume el estado del club que encontrará: colista de LaLiga, sin entrenador definitivo y en plena reconstrucción de su estructura deportiva.
Una llamada que lo cambió todo
La decisión de abandonar Pamplona tuvo que tomarse con enorme rapidez.
Braulio acababa de renovar con Osasuna hasta 2029 y no tenía previsto marcharse, pero la llamada de Mestalla alteró todos sus planes.
“Valencia no es cualquier cosa para mí”, explicó. Su relación con la ciudad y con el club trasciende la dimensión profesional, por lo que interpretó la oferta como una oportunidad difícil de rechazar.
“Era ahora o nunca”, resumió.
La operación se resolvió con tanta velocidad que su propio hijo conoció la noticia apenas diez minutos antes del anuncio oficial.
Una despedida cargada de emoción
El presidente de Osasuna, Luis Sabalza, abrió la comparecencia con unas palabras emocionadas para despedir al responsable de la dirección deportiva durante nueve temporadas.
Braulio abandona un proyecto estable para incorporarse a uno de los clubes más convulsos del fútbol español.
Consciente del contraste, bromeó al asegurar que se marcha “a un lugar tranquilo”.
Detrás de la ironía aparece una realidad mucho más seria: el nuevo director deportivo tendrá que reconstruir un equipo hundido en la clasificación y recuperar la confianza de una afición agotada.
El banquillo, su primera gran prueba
Braulio ya ha tomado una decisión inmediata: Óscar Sánchez dirigirá provisionalmente al primer equipo contra el Alavés.
La siguiente será mucho más importante. Debe elegir al entrenador que sustituya a Carlos Corberán y lidere la reacción deportiva.
Ernesto Valverde es uno de los nombres situados en primera línea. Braulio ya apostó por él en 2012 y mantiene una estrecha relación con el técnico extremeño.
Si esa opción no prospera, Jagoba Arrasate aparece como una alternativa lógica por su experiencia y por los años que ambos compartieron en Osasuna.
Braulio ha cambiado la estabilidad de Pamplona por una misión de emergencia en Mestalla. Lo hace conociendo los riesgos, pero también convencido de que esta era la única oportunidad de regresar al club.
















