María José Broseta, presidenta de la entidad vecinal, lanza un duro diagnóstico durante el Debate sobre el Estado de la Ciudad, denunciando el impacto del turismo descontrolado, la especulación inmobiliaria y los límites fijados a la participación ciudadana.
VALÉNCIA. — El plenario municipal del Ayuntamiento de Valéncia ha acogido este jueves 17 de septiembre de 2026 una nueva edición del Debate sobre el Estado de la Ciudad, un encuentro marcado por la contundencia con la que la representación del movimiento vecinal ha evaluado la situación actual de los barrios. María José Broseta, presidenta de la Federació d’Associacions Veïnals de Valéncia (FAAVV), ha ofrecido una dura y gráfica intervención en la que ha alertado del progresivo deterioro del tejido urbano y ha exigido un giro radical hacia un modelo que priorice la salud, el medio ambiente y el derecho a la vivienda frente a los intereses especulativos.
Críticas a la falta de tiempo y trabas a la participación
La presidenta vecinal arrancó su discurso cuestionando la propia organización del pleno municipal. En nombre de la Federació y como defensora acérrima de la Participación Ciudadana, Broseta expresó su profunda crítica por el escaso plazo con el que se ha convocado el debate, argumentando que este tipo de formatos a contrarreloj cercenan y dificultan una verdadera participación activa y reflexiva de la sociedad civil en la fiscalización de la gestión municipal.
Diagnóstico de la ciudad: turistificación, desahucios y crisis de convivencia
Entrando en el núcleo del debate, Broseta instó a la Corporación y a la ciudadanía a realizar una profunda reflexión sobre el rumbo y el modelo de ciudad que se está fomentando desde las instituciones. A juicio del movimiento vecinal, Valéncia se encamina hacia un modelo «donde desgraciadamente todo vale y donde los empresarios y fondos de inversión campan a sus anchas».
Broseta denunció con firmeza la proliferación desenfrenada de pisos turísticos en los barrios, señalando que estos negocios proliferan «saltándose todos los límites legales, pero también todos los límites mínimos de ética y de convivencia». Según remarcó la líder vecinal, las consecuencias directas de esta dinámica se traducen en:
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Inaccesibilidad a la vivienda: El encarecimiento constante del mercado inmobiliario y el drama persistente de los desahucios.
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Degradación del espacio público: La privatización masiva de las calles y plazas, que incrementa los problemas de ruido y perjudica la convivencia ciudadana.
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Deficiencias en los servicios públicos: Un deterioro acusado en la movilidad y un servicio de transporte público que «cada vez ofrece peor servicio».
«¿Es este el modelo de ciudad que queremos?», planteó de forma retórica la presidenta de la FAAVV ante el plenario.
Plan de choque vecinal: vivienda pública y protección ambiental
Frente a la que calificó como una «industria turística descontrolada que nos está expulsando de nuestros barrios y arrasando con el espacio público», Broseta trazó las prioridades de la plataforma vecinal para garantizar la supervivencia de la ciudad:
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Ofensiva contra la especulación inmobiliaria: Implementación de políticas valientes para la creación de vivienda pública y asequible, el tope a los precios de alquiler y la reconversión de los apartamentos turísticos en viviendas residenciales habituales.
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Protección del patrimonio natural y del territorio: Una apuesta decidida y real por la inversión en prevención y protección de espacios clave como el Parque Natural de la Albufera y El Saler, combatiendo la desprotección y los abusos urbanísticos.
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Apuesta por la movilidad verde: Impulso decidido al proyecto del Corredor Verde y a medidas de desarrollo urbano compatibles con la salud y el medio ambiente.
Exigencia de una participación real en los grandes proyectos
Por último, Broseta reiteró que la ciudadanía no puede ser un actor secundario en la transformación de Valéncia. Demandó el derecho a opinar, ser escuchados e intervenir de forma vinculante en las grandes decisiones estratégicas de la capital, mencionando explícitamente el diseño de la fachada marítima y los Planes de Actuación Integrada (PAIs) previstos en los diferentes distritos.
Para que esta democratización sea efectiva, concluyó urgiendo al consistorio a reformar y dinamizar mecanismos como las Juntas de Distrito, las cuales, aseguró, «tanto tienen que mejorar todavía para acercarnos a la Participación real»
















