Solo diez hoteles de la provincia participan esta temporada, cuatro menos que hace dos años, mientras el sector denuncia que el programa paga entre 26 y 27 euros por turista y día frente a unos costes de hasta 36 euros
El programa de turismo del Imserso pierde atractivo entre los hoteles de Castellón. La nueva temporada ha arrancado con solo diez establecimientos adheridos en la provincia, cuatro menos que hace dos años, en un contexto en el que los empresarios aseguran que las cantidades abonadas por turista apenas permiten cubrir los gastos y, en algunos casos, generan directamente pérdidas.
El problema se concentra especialmente durante los meses de invierno, cuando el programa del Imserso ha servido tradicionalmente para mantener abiertos establecimientos, sostener las plantillas y prolongar la temporada turística.
Sin embargo, los hoteleros advierten de que las condiciones económicas actuales están haciendo cada vez más difícil mantener este modelo.
Entre 26 y 27 euros por turista y día
La patronal hotelera Hosbec sitúa entre 26 y 27 euros por persona y día la cantidad que perciben los hoteles participantes.
El sector considera que esta cifra se ha quedado por debajo de los costes reales que supone alojar y atender a cada cliente.
El presidente de Agretur, Francisco Ribera, ha explicado a À Punt que participar actualmente en el programa supone para muchos establecimientos asumir pérdidas.
Según Ribera, ya no se trata únicamente de obtener una rentabilidad reducida, sino de que algunos hoteles no consiguen ni siquiera equilibrar ingresos y gastos.
El coste real rondaría los 35 o 36 euros
Hosbec calcula que el denominado “coste de fabricación” por cliente y día se sitúa actualmente alrededor de los 35 o 36 euros.
Esto supondría una diferencia de entre ocho y diez euros diarios respecto a lo que reciben determinados establecimientos por cada usuario del programa.
El vicepresidente de Hosbec, Javier Gallego, ha resumido el problema con una advertencia clara: cuanto mayor es la ocupación procedente del programa en estas condiciones, mayores pueden ser las pérdidas para el establecimiento.
Mantener hoteles abiertos y conservar empleos
A pesar de esta situación, los diez hoteles que siguen adheridos en Castellón mantienen su participación porque el Imserso continúa teniendo una función importante durante la temporada baja.
El programa permite generar actividad durante meses en los que la ocupación turística convencional disminuye y facilita que los hoteles puedan mantener abiertas sus instalaciones y conservar puestos de trabajo.
Este componente laboral y de desestacionalización explica que algunos establecimientos continúen aceptando las condiciones pese a considerar insuficiente la remuneración.
Cuatro hoteles menos en apenas dos años
La evolución del número de establecimientos participantes refleja, según el sector, las dificultades del modelo.
La provincia cuenta esta temporada con diez hoteles adheridos, frente a los 14 que participaban hace dos años.
La patronal teme que la cifra continúe descendiendo si las condiciones económicas no se modifican.
Hosbec pide al Ministerio un precio mínimo
Hosbec reclama al Ministerio responsable del programa que revise las tarifas y establezca un precio mínimo que permita cubrir los costes reales de los establecimientos.
El sector considera que mantener precios inferiores al coste del servicio puede provocar que más hoteles abandonen progresivamente el programa.
Francisco Ribera pide además una mayor implicación tanto de las administraciones como de las empresas adjudicatarias.
Según advierte, si no existe una negociación que permita mejorar las condiciones, la salida de hoteles podría continuar en las próximas temporadas.
Un programa clave para el turismo de invierno
El debate va más allá de la rentabilidad individual de cada establecimiento.
El Imserso ha sido durante décadas una herramienta para reducir la estacionalidad turística, mantener actividad durante los meses de menor demanda y ofrecer viajes a precios reducidos a personas mayores.
En destinos costeros como los de Castellón, su desaparición o una reducción importante de hoteles participantes podría traducirse en más cierres temporales durante el invierno y una menor estabilidad laboral.
La advertencia del sector es clara: si el precio pagado por cada turista continúa por debajo del coste que supone atenderlo, cada vez habrá menos hoteles dispuestos a participar en el programa.
















