La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) advierte de que las sustracciones, concentradas en el término de Picassent, exponen a los campos a pérdidas del 80% de la producción en pleno cambio de color y maduración del fruto.
Valéncia | 21 de septiembre de 2026
El inicio de la campaña agrícola de cítricos y caquis en la provincia de Valéncia se enfrenta a un inesperado y grave contratiempo. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha dado la voz de alarma ante una oleada de robos de trampas para el control de la mosca de la fruta (Ceratitis capitata) en numerosas explotaciones de la comarca de L’Horta Sur, con especial incidencia en el término municipal de Picassent.
El colectivo agrario exige a las administraciones un incremento inmediato de la vigilancia en el medio rural por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para frenar una actividad delictiva que deja a los agricultores desprotegidos en el periodo más crítico del ciclo de cultivo.
IMPACTO ECONÓMICO Y AGRÍCOLA DEL HURTO DE TRAMPAS
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│ Coste directo de colocación │ ~200 € por hectárea │
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│ Superficie afectada inicial │ > 500 hanegada(caqui, mandarina, naranja)│
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│ Dispositivos sustraídos │ ~1.000 trampas identificadas │
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│ Riesgo de pérdida de cosecha│ Hasta el 80% de la producción del campo │
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Operaciones calculadas en el corazón de las parcelas
Según las investigaciones iniciales llevadas a cabo por la delegación local de AVA-ASAJA en Picassent, los robos no responden a hechos aislados ni vandálicos, sino a la acción coordinada de grupos especializados. El delegado de la organización en el municipio, Paco Laza, subraya la intencionalidad y el conocimiento técnico de los asaltantes:
«Los ladrones saben muy bien lo que hacen, actúan como profesionales. Algunas veces dejan las trampas que están más a la vista y cuando te das cuenta de que han robado todas las del centro ya tienes el daño hecho. Hay campos que perderán más del 80% de la cosecha por culpa de la mosca.»
Hasta la fecha, la recopilación de partes de los agricultores afectados contabiliza más de 500 hanegadas damnificadas y la desaparición de en torno a un millar de dispositivos de captura y atracción.
Un momento crítico para el desarrollo de la plaga
La Ceratitis capitata es considerada una de las amenazas entomológicas más devastadoras para los frutales mediterráneos, junto a otras plagas recurrentes como los ácaros, el cotonet o los trips. El método de control mediante trampeo masivo —que combina atrayentes alimenticios con fitosanitarios— permite mantener la población de insectos bajo los umbrales de daño económico sin recurrir a pulverizaciones masivas.
La sustracción de este equipamiento coincide con la fase del cultivo más sensible: el envero, momento en que las variedades tempranas de mandarinas, naranjas y caquis cambian de color, incrementan su concentración de azúcares y se vuelven especialmente atractivas para el desove de la hembra de la mosca. Sin las trampas operativas, el insecto pica la fruta, provocando su pudrición y caída prematura.
Indignación en el sector ante la desprotección jurídica y sanitaria
A la pérdida del material sustraído —cuyo coste de adquisición e instalación ronda los 200 euros por hectárea— se suma la indignación de los agricultores por las restricciones normativas comunitarias, que en los últimos años han retirado más de la mitad de las materias activas fitosanitarias disponibles para el combate de plagas.
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha expresado la frustración del campo valenciano ante el incremento delictivo en los huertos:
«La inseguridad del medio rural llega a niveles indignantes, hasta las trampas de la mosca se llevan. Ya tenemos muchos problemas para prevenir y combatir las plagas, tras prohibirnos más de la mitad de las materias fitosanitarias, como para que ahora, en pleno pico de la mosca, venga una banda organizada a dejarnos totalmente desprotegidos.»
Aguado alertó además sobre la posible existencia de redes clandestinas de comercialización de estos insumos agrícolas: «Nos preocupa que vendan las trampas en un mercado alternativo, como nos preocupa que desaparecieran varetas del ‘cucat’ del arroz para quizás ponerlas en otros sitios. Necesitamos que las administraciones redoblen las fuerzas de seguridad y vigilen mejor nuestros campos, sobre todo durante las campañas de recolección».
















