Personal identificado con petos violentan a la prensa desplazada al lugar, con la connivencia del gobierno municipal de María José Catalá y su concejal Santiago Ballester.
VALÉNCIA. Un episodio de pánico y máxima tensión se ha vivido en el Mercado Central de Valéncia tras conocerse entre los propios vendedores la noticia de una orden de desalojo de las instalaciones. La alarma cundió de inmediato en el recinto histórico, provocando que los comerciantes abandonaran a la carrera el inmueble. Sin embargo, la gravedad del suceso no solo residió en la emergencia en sí, sino en la lamentable y agresiva respuesta institucional y directiva hacia los medios de comunicación que acudieron a cubrir los hechos.
Este diario, Noticias Ciudadanas, fue el primer medio de comunicación en personarse en el lugar para ejercer la labor de informar a la ciudadanía. A pesar de ir debidamente pertrechados con la credencial oficial de Prensa otorgada por la Generalitat Valenciana —ante la persistente negativa del Jefe de Prensa del Ayuntamiento de Valéncia a facilitar la acreditación municipal a este medio—, la bienvenida por parte de los responsables del recinto fue de un matonismo inaceptable.
Insultos, empujones y trato humillante a la prensa
Rápidamente, miembros de la junta directiva de la asociación de vendedores y trabajadores se enfundaron petos con la palabra Información. Lejos de ofrecer datos sobre la emergencia o atender a los medios, la respuesta al llegar a la puerta principal fue la violencia verbal y las amenazas. Integrantes de este grupo, acompañados por un individuo ataviado con una camiseta con la bandera de España, arremetieron contra el redactor de este periódico al grito hostil de: «¡Lárgate de aquí!».
Ante el recordatorio de que el Mercado Central es un recinto público y que los periodistas no estaban interfiriendo en absoluto en el operativo de evacuación ni en el trabajo de los bomberos, la respuesta de los responsables fue elevar el tono con descalificaciones hirientes: «Para decir tonterías y hacer el jilipollas, lárgate».
La tensión escaló hasta la agresión física cuando un efectivo de bomberos, en connivencia con la actitud violenta de los gestores, empujó de malas formas al periodista, haciéndole casi caer por las escaleras del recinto. Al recriminarle si la presencia del medio molestaba la intervención de emergencias, la respuesta del bombero fue señalar al agresor verbal: «Molestas a este hombre», legitimando así los insultos recibidos en plena vía pública.

Obstrucción a la libertad de información bajo el paraguas municipal
Lo ocurrido en las puertas del Mercado Central es un reflejo transparente del trato que la Gerencia de lMercado a la información en libertad que sus gestores dispensan a la prensa libre e independiente. Unos métodos autoritarios que persiguen, intimidan e insultan con total impunidad y bajo la abierta cobertura política del equipo de gobierno local capitaneado por la alcaldesa María José Catalá y el concejal de Comercio y Mercados, Santiago Ballester.
Una vez más, queda en evidencia la profunda incomodidad que genera el periodismo riguroso que no actúa como altavoz propagandístico ni sometido a las directrices de ningún partido político. La actitud cómplice de la corporación municipal hacia estos atropellos demuestra un absoluto desprecio por la libertad de información y por el derecho fundamental de los ciudadanos a estar informados, perpetuando un clima de hostilidad inadmisible en una sociedad democrática.






















