El antiguo responsable de Organización del PSOE considera que las movilizaciones pueden dar impulso a Sumar o Podemos y cuestiona la oportunidad del adelanto anunciado para el 29 de noviembre.
Las protestas por la vivienda pueden movilizar al electorado de izquierda, pero José Luis Ábalos duda de que el principal beneficiado sea el PSOE. El exministro sostiene que ese malestar podría ofrecer una oportunidad a Sumar o Podemos sin resolver el desgaste de Pedro Sánchez.
Esa valoración forma parte de su crítica al posible adelanto electoral, expresada durante el fin de semana y antes de que el presidente anunciara este lunes unas elecciones generales para el 29 de noviembre.
Ábalos considera que la convocatoria llega en un momento desfavorable para Sánchez y la define como una decisión estratégicamente equivocada.
El descontento social no tiene un destinatario electoral asegurado
El rechazo de los dos decretos de vivienda y las movilizaciones de los últimos días han situado este problema en el centro del debate político.
Sin embargo, Ábalos cuestiona que el Gobierno pueda capitalizar automáticamente esa presión. Su argumento es que los ciudadanos descontentos podrían apoyar a otras organizaciones de izquierda en lugar de reforzar al partido que encabeza el Ejecutivo.
Es una hipótesis electoral. Las protestas reúnen demandas y participantes diversos, y su traducción en votos no puede darse por descontada para ninguna formación.
Sánchez pide más apoyos; Ábalos ve un riesgo de retirada
El presidente ha justificado las elecciones por la necesidad de renovar la confianza ciudadana y ampliar la mayoría parlamentaria que sostiene su proyecto.
El exsecretario de Organización del PSOE interpreta de otra manera la posibilidad de convocar. Considera que podría responder a un intento de cerrar una etapa y reducir la presión sobre el presidente.
Ábalos llega a presentar el adelanto como una posible aceptación de la derrota. Esa lectura pertenece al exministro: no demuestra que Sánchez haya convocado con la intención de retirarse.
La diferencia entre ambas posiciones marca el debate. Para el presidente, las urnas ofrecen una salida al bloqueo; para Ábalos, pueden agravar las dificultades existentes.
El entorno del presidente ocupa una parte de su argumentación
La crítica también incorpora referencias a los asuntos personales y familiares que afectan a Sánchez. Ábalos considera que esos frentes complican la celebración de una campaña y podrían seguir condicionando al presidente incluso si lograra continuar gobernando.
En ese punto plantea posibles desenlaces judiciales adversos. Son supuestos dentro de su razonamiento, no resoluciones confirmadas, y no permiten presentar como inevitable una condena ni un determinado tipo de juicio.
Su argumento político es que una victoria electoral no borraría las controversias que señala. La evolución de cualquier procedimiento judicial debe tratarse separadamente de sus pronósticos sobre las elecciones.
Una advertencia formulada antes de la convocatoria
La cronología resulta relevante. Ábalos habló cuando Sánchez todavía no había comunicado su decisión y el adelanto seguía siendo una posibilidad.
Desde la mañana de este lunes, la fecha anunciada es el 29 de noviembre. Su intervención pasa así a ser una crítica previa a una decisión ya tomada.
Queda por comprobar si el debate sobre vivienda moviliza a los votantes socialistas, refuerza a otras fuerzas de izquierda o no consigue compensar el desgaste que describe Ábalos. Ese efecto tendrá que medirse en las urnas, no puede deducirse únicamente de las manifestaciones.
















