La vecina de Montolivet espera una alternativa de los Servicios Sociales después de que un recurso haya paralizado por ahora el lanzamiento. Vive con su pareja en una vivienda adquirida por dos propietarios que, según su testimonio, poseen más de 60 inmuebles.
“Mi madre vendió la casa conmigo dentro”.
Con esa frase, Giulia ha resumido desde la acampada por la vivienda de Valencia una situación personal que puede terminar con ella y su pareja fuera del piso en el que viven en Montolivet.
El desahucio estaba previsto para el pasado jueves.
Finalmente no se produjo.
Un recurso presentado por su abogada ha conseguido suspender temporalmente el lanzamiento, aunque el conflicto sobre la vivienda continúa abierto.
La casa fue vendida mientras ella seguía viviendo dentro
Según explica Giulia, su madre era la propietaria del inmueble y terminó vendiéndolo sin ofrecerle una alternativa para permanecer allí.
Los compradores serían dos grandes propietarios que, de acuerdo con el relato de la afectada, disponen de más de 60 inmuebles.
Giulia lamenta que no se haya alcanzado una solución que le permita continuar en la vivienda.
Una historia familiar especialmente complicada
La venta del piso está vinculada, según el testimonio de Giulia, a un conflicto familiar mucho más profundo.
La mujer relata que su madre sufría una situación de maltrato psicológico y económico por parte de su pareja.
También sostiene haber sufrido presuntos abusos por parte de esa persona y afirma que la relación con su madre se rompió después de denunciar lo ocurrido.
Pese a ello, pide que su madre sea contemplada también con empatía porque considera que fue víctima de esa situación.
Las acusaciones forman parte del relato de Giulia y no constan en la información facilitada como hechos establecidos mediante una resolución judicial.
Ansiedad e incertidumbre mientras busca otra casa
La posibilidad de perder su hogar ha tenido consecuencias sobre su situación personal.
Giulia asegura sufrir ansiedad y encontrarse psicológicamente afectada por meses de incertidumbre.
Actualmente está desempleada y espera una alternativa habitacional de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Valencia.
Su pareja, Natàlia, la acompaña durante este proceso.
«Quiero que se conozca lo que hay detrás»
La mujer ha decidido contar públicamente su caso desde la acampada de Valencia para poner rostro a los procedimientos de desahucio.
Su intención, asegura, no es hablar únicamente de su problema particular, sino mostrar las consecuencias que estos procesos tienen sobre quienes los sufren.
El Sindicat d’Habitatge está acompañándola tanto en la movilización como en la estrategia para intentar impedir el lanzamiento.
Una madre y tres menores afrontan otro caso en Alicante
Mientras Giulia ha conseguido tiempo en Valencia, otra familia espera una decisión en Alicante.
Una mujer con tres hijos menores tiene señalado un lanzamiento después de residir desde 2014 en una vivienda con alquiler social, según denuncia el Sindicat de Vivenda de Carolines.
El colectivo asegura que el inmueble cambió de propietario, no se renovó posteriormente el contrato y comenzó el procedimiento de desahucio.
La familia espera una ayuda social de emergencia y los activistas anuncian movilizaciones si no se suspende el lanzamiento.
Dos ciudades y dos procedimientos diferentes que muestran el mismo problema desde su dimensión más inmediata: qué ocurre con una persona cuando recibe una fecha para abandonar la vivienda en la que vive.













