El ‘10’ cerró su trayectoria internacional ante Benín con gol y dos asistencias. Se marcha después de 206 partidos con Argentina y tras conquistar el Mundial y dos Copas América.
Leo Messi ya ha jugado su último partido con Argentina.
El escenario elegido fue el Monumental de River, completamente lleno para despedir al futbolista que ha protagonizado una de las etapas más importantes de la historia de la selección.
Y el final tuvo prácticamente de todo: victoria por 3-0, dos asistencias de Messi, un gol de penalti, lágrimas y una enorme ovación.
206 partidos con Argentina
Messi termina su trayectoria internacional con unos números extraordinarios.
Ha disputado 206 encuentros, marcado 126 goles y repartido 69 asistencias.
Sus últimas aportaciones llegaron precisamente durante su despedida.
Participó en los tres goles de Argentina contra Benín: asistió en dos y marcó el tercero.
¿Por qué pararon el partido en el minuto 10?
Fue uno de los momentos más curiosos y emotivos de la noche.
Cuando el marcador alcanzó el minuto 10, el árbitro detuvo momentáneamente el encuentro.
Todo el Monumental se puso en pie para homenajear al futbolista cuyo dorsal se ha convertido en inseparable de su figura con Argentina.
Y Messi marcó por última vez
La despedida todavía reservaba otro momento.
En el minuto 71 Argentina dispuso de un penalti.
Messi lanzó y marcó.
Era el 126º gol con su selección y, esta vez sí, el último.
La celebración dejó imágenes de emoción tanto sobre el césped como en las gradas.
Se marcha como campeón del mundo
Messi cierra su etapa internacional habiendo conseguido los grandes títulos que durante años se le resistieron.
En su palmarés con la selección absoluta figuran un Mundial y dos Copas América.
Especialmente simbólico fue el Mundial, el trofeo que completó una trayectoria que durante años había estado marcada por el contraste entre sus éxitos de clubes y las finales perdidas con Argentina.
Una noche para despedir al ‘10’
Fuegos artificiales, iluminación especial, homenajes, lágrimas y un estadio lleno acompañaron el último partido.
Pero probablemente la mejor despedida posible fue la que ocurrió con el balón en juego.
Messi se marchó haciendo lo que hizo durante toda su carrera con Argentina: dando asistencias y marcando goles.
Esta vez, sin embargo, cuando terminó el partido ya no había otro encuentro esperando con la Albiceleste. Era el final de una era.















