El Hemiciclo del Ajuntament del Cap i Casal acoge un emotivo acto institucional que contó con la presencia estelar de las Reines de las Festes de Castelló y les Belleses del Foc d’Alacant.
VALÉNCIA. El histórico Hemiciclo del Ayuntamiento de Valéncia vivió en la tarde de ayer uno de los momentos más esperados, emotivos y solemnes del calendario festivo previo al ejercicio fallero: la solemne proclamación de las nuevas máximas representantes de la fiesta grande de la ciudad. Ante una abarrotada sala noble consistorial y con la presencia de una nutrida representación del mundo de la cultura, la política y la sociedad civil valenciana, Beatriz Blanco y la niña Julia Vizcayno Orero fueron oficialmente proclamadas como Fallera Major de Valéncia y Fallera Major Infantil de Valéncia para el ejercicio de 2027.
La ceremonia, marcada por la emoción contenida de las protagonistas y el fervor de las comisiones falleras, destacó no solo por el relevo oficial en el trono festivo, sino también por la decidida apuesta institucional por la hermandad entre las fiestas mayores de la Comunitat Valenciana. En un gesto de sólida germanor, el hemiciclo municipal contó con la presencia de honor de las Reines de les Festes de Castelló y de las Belleses del Foc d’Alacant, consolidando un año más la gran alianza festiva que hermana las capitales valencianas a través de la pólvora, la música, la devoción y la cultura tradicional mediterránea.
Una apertura institucional cargada de simbolismo
El acto dio comienzo con la llegada de las autoridades locales al consistorio. Presidieron la solemne sesión la alcaldesa de la ciudad, María José Catalá, acompañada por el concejal de Fallas- Mercados, Comercio, Pirotecnia y Batalla de Flores y presidente de la Junta Central Fallera (JCF), Santiago Ballester, junto a los miembros de la corporación municipal y la directiva de la institución fallera.
Tras la lectura oficial de los acuerdos plenarios que acreditan los nombramientos, las miradas de los presentes se centraron en la figura de las recién proclamadas reinas de la fiesta, quienes hicieron su entrada en el Hemiciclo acompañadas por sus respectivas Cortes de Honor. El ambiente, impregnado de una mezcla de nerviosismo y profunda alegría, anticipaba unas alocuciones institucionales y personales que ya han quedado grabadas en la memoria colectiva del valencianismo festivo.
Beatriz Blanco: un sueño de infancia convertido en el latido de toda una ciudad
Tomando la palabra con la elegancia y la serenidad que exige el cargo, la nueva Fallera Major de Valéncia, Beatriz Blanco, se dirigió por primera vez a su ciudad y a todo el colectivo fallero. Con un discurso profundamente emotivo, Blanco rememoró aquellos anhelos de la infancia que germinaron en el seno de su comisión fallera, Castelló-Sogorb.
“Hi ha somnis que naixen quan som menuts i que, en el pas dels anys, aprenem a guardar en un raconet del cor”, expresó la máxima representante ante un hemiciclo en absoluto silencio y visiblemente emocionado. La nueva soberana de las fiestas tuvo palabras de agradecimiento y reconocimiento para sus predecesoras inmediatas —Carmen, Marta y sus respectivas Cortes de Honor—, destacando el legado de unas mujeres a las que calificó como indispensables «espills i suport» (espejos y apoyo) en el relevo generacional de la custodia de la fiesta.
En su alocución, Blanco enfatizó que las Fallas trascienden el marco lúdico para erigirse en un pilar vital de identidad: “Les Falles sempre han sigut molt més que una festa. Han sigut casa, família, amistat i tradició. Art, pólvora, música, flors, versos i seda, però sobretot han sigut persones”.
Asimismo, la Fallera Major de Valéncia quiso ensalzar sus raíces en el sector Russafa B y en la Federació de Falles Centre, antes de ensalzar a su nueva «casa gran», el Ayuntamiento. Un momento especialmente sentido fue cuando dedicó unas palabras de gratitud a su familia y, de manera muy especial, a las veinticinco compañeras que conforman su núcleo de vivencias este año: “La meua sort s’ha multiplicat per 25. Per 25 famílies, per 25 dones i chiquetes que seran història de Valéncia, però que ya són història de la meua vida”. Dirigiéndose nominalmente una a una a las doce mujeres adultas de su Corte de Honor —Paloma, Paula, Cristina, Laura, Claudia, Alejandra, María, Paula, Marina, Ana Inés, María Ruiz y Carmen—, las instó a hacer del sueño compartido el de toda una ciudad.
Blanco cerró su intervención mirando hacia el horizonte inmediato con orgullo identitario, recordando que la fiesta conmemora también la década transcurrida desde su reconocimiento internacional como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: “I eixa és la Valéncia que represente: una Valéncia orgullosa de les seues raïls, però en la mirada posada en el futur… Una Valéncia que celebra 10 anys des del seu reconeixement com a Patrimoni de la Humanitat”. El discurso culminó con un rotundo y vibrante “¡Gràcies, Valéncia! ¡Vixca Valéncia! ¡I vixquen les Falles!” que desató una ovación cerrada en todo el salón.
La dulzura y el sentimiento de Julia Vizcayno, la voz de los más pequeños
Por su parte, la proclamación de la Fallera Major Infantil de Valéncia, Julia Vizcayno Orero, aportó las notas de mayor ternura de la tarde. Perteneciente a la comisión Rosari-Plaça Calabuig, la joven máxima representante infantil confesó la dificultad de poner en palabras la magnitud de un sueño anhelado tantas noches contemplando las fallas del barrio del Canyamelar.
“Encara me costa creure’m que hui estiga ací… Són els meus primers somriures, els meus primers vestits de valenciana, són les nits mirant com es planta la nostra falleta al meu Canyamelar”, relató con inocencia y aplomo ante la atenta mirada de la corporación y de sus doce compañeras de la Corte de Honor Infantil. Vizcayno definió Valéncia a través de sus sentidos más puros: el color de las flores al despuntar marzo, el olor inconfundible de la pólvora, el compás de las bandas de música y el estruendo emocionante de las mascletaes.
La nueva reina infantil asumió con madurez la gran responsabilidad que conlleva representar a miles de niños y niñas de la ciudad que viven las Fallas con idéntica devoción. Tras agradecer al jurado el voto de confianza depositado en ella y en las doce niñas que integran su corte, prometió vivir cada instante con los ojos bien abiertos. “Vullc mirar cada falleta en els ulls d’una chiqueta. Emocionar-me en cada mascletà i disfrutar de cada pasdoble. Vulcl viure la nostra Ofrena a la Geperudeta i guardar en amor cada instant”, aseveró.
En su tramo final, dirigiéndose a su familia y a su comisión de origen, Vizcayno reflexiono sobre el verdadero sentido de la fiesta: “Ser fallera no és només posar-se un vestit bonic. És voler una festa, voler les persones, compartir, treballar junts i voler a Valéncia”. Su intervención concluyó con un emocionado llamamiento a la ilusión colectiva de los más jóvenes: “Hui comença el nostre any… L’any de tots els chiquets i chiquetes que, com yo, volem i sempre voldrem les Falles. ¡Vixca Valéncia! ¡Vixquen les Falles!”.
Hermandad interfestiva: Castelló y Alicante presentes en el corazón de Valéncia
Uno de los aspectos más aplaudidos de la jornada fue la inequívoca muestra de cohesión territorial y festiva de la Comunitat Valenciana. La presencia institucional de las máximas representantes de las fiestas de la Magdalena de Castelló (Reines de les Festes) y de les Fogueres de Sant Joan d’Alacant (Belleses del Foc) subrayó la estrecha complicidad que une a las tres provincias a través de sus tradiciones de fuego, monumentos y luz.
Desde los escaños del Hemiciclo, las delegaciones alicantina y castellonense arroparon a Beatriz Blanco y Julia Vizcayno en un acto que simboliza la alianza cultural de la autonomía. Las máximas representantes de Alicante y Castelló compartieron saludos y muestras de afecto con la alcaldesa María José Catalá y el presidente de la Junta Central Fallera, evidenciando que el ciclo festivo valenciano comparte un mismo latido humano, artístico y patrimonial.
Con esta solemne proclamación, Valéncia da oficialmente el pistoletazo de salida a un ejercicio 2027 que promete quedar grabado en los anales de la fiesta. Con Beatriz y Julia al frente, custodiadas por sus respectivas Cortes de Honor y arropadas por el calor de toda la geografía festiva valenciana, la ciudad ya cuenta las horas para que la música, la indumentaria tradicional y la inconfundible fragancia de la pólvora vuelvan a inundar cada rincón de los casales y plazas de la capital del Turia.


























