En la calle de Juan Ramón Jiménez no hace mucho se ha abierto un establecimiento llamdo «La Olla de Platero» que regenta el cocinero Pablo y donde se han especializado en comidas para llevar, la gran moda de unos tiempos en los que ya no se cocina en casa. Llama la atención en que estos tiempos en los qye tampoco se lee alguien se haya acordado de Platero para dedicarle una cocina.
Estuvimos en la ciudad de Moguer este verano, donde todo gira alrededor del burrito Platero, ya que su creador nació en aquella población andaluza. En esta ciudad, por cierto, se acaba de instalar la gran poeta Amalia Gallego, que seguramente dará un contrapunto femenino a la poesía de Juan Ramón Jiménez. Aquella región de Huelva está de enhorabuena.
Pero volvamos a Valencia y al barrio de Malilla. Pablo es un joven que trabajó en hostelería durante muchos años y que ha acabado estableciéndose por si mismo . Tiene una jornada frenética, como la de todos los emprendedores, intentando dar a conocer al público una gastronomía sana y saludable. El mismo lo pregona con su ejemplo de deportista, atento a difundir la vieja doctrina platónica de «mens sana in corpore sano».
Vuelvo al epicentro de esta cocina, su nombre dedicado a Platero. El padre de Pablo, inmisericorde lector de todos tipo de libros, no dudó en llamar a la tienda «La olla de Platero», aunque en un primer momento pensó en bautizarla como «El burro azul».
Este esfuerzo rotulatorio tan literario nos da a entender que reinará la originalidad en esta cocina, y que a pesar de estar situada en un límite lejano junto a la avenida de Ausias March, el gran literato de la lengua valenciana, tendrá un gran éxito por su creatividad y por su originalidad.
Ahora cuando paso por el local siempre imagino que en su fachada hay un burro azul, y me alegro de saber que, pese a los duros tiempos actuales, la imaginación humana no descansa y siempre está dispuest a ir un poco más allá. Larga vida al burro azul y a esta olla de Platero tan singular. Seamos realistas y pidamos lo imposible, comer natural con la profesionalidad de un joven que lo ha apostado todo por un equino.



