AVA-Asaja advierte de que las inundaciones en la Safor y la Marina pueden haber afectado a unas 8.000 hectáreas de cultivos y terrenos agrícolas. Los desbordamientos han arrancado árboles, arrastrado tierras y anegado parcelas con más de un metro de agua. La naranja Navelina, cuya recolección acaba de comenzar, figura entre las producciones más perjudicadas.
Valencia, 19 de octubre de 2026. La DANA Adam comienza a mostrar sus consecuencias sobre la agricultura valenciana. Las lluvias torrenciales registradas durante el domingo y el lunes, con acumulaciones superiores a los 600 litros por metro cuadrado en algunas zonas, han provocado importantes inundaciones en explotaciones agrícolas, especialmente en las comarcas de la Safor y la Marina.
Según una primera evaluación de urgencia realizada por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), unas 8.000 hectáreas de cultivos y superficies agrarias podrían haber resultado afectadas por el temporal.
La organización advierte de que se trata de una estimación provisional, elaborada cuando numerosos agricultores todavía no han podido acceder a sus explotaciones debido a los cortes de carreteras, los desbordamientos de barrancos y el aislamiento de diferentes municipios.
Por el momento, no existe una valoración económica definitiva de las pérdidas.
Ocho mil hectáreas bajo los efectos de las inundaciones
Las primeras estimaciones de AVA-Asaja sitúan la superficie agrícola potencialmente afectada en unas 8.000 hectáreas.
La mayor parte de los daños se concentra en la Safor y la Marina, dos de las zonas donde las precipitaciones han alcanzado mayor intensidad.
Las crecidas de ríos y barrancos han provocado inundaciones en numerosas parcelas, algunas de ellas con niveles de agua superiores a un metro.
La cifra inicial no significa que las 8.000 hectáreas hayan perdido completamente sus cosechas.
La superficie afectada incluye terrenos que han sufrido inundaciones, daños en cultivos o desperfectos en infraestructuras agrícolas.
El alcance definitivo dependerá del tiempo que permanezca el agua en las explotaciones y de las condiciones meteorológicas de los próximos días.
Agricultores aislados que todavía no pueden comprobar los daños
Uno de los principales problemas para evaluar las consecuencias del temporal es la imposibilidad de acceder a numerosas explotaciones.
AVA-Asaja explica que muchos agricultores permanecen aislados o incomunicados en sus municipios.
Algunos están ocupados retirando el agua acumulada en sus propias viviendas.
Esta situación impide realizar inspecciones sobre el terreno y comprobar el estado real de los cultivos.
La organización agraria ha anunciado que concretará las pérdidas económicas cuando los productores puedan regresar a sus parcelas y evaluar los daños.
Por tanto, las cifras actuales deben interpretarse como una primera aproximación.
Árboles arrancados y tierras arrastradas por las riadas
Los desbordamientos de ríos y barrancos han provocado daños físicos en diferentes explotaciones.
Entre las consecuencias comunicadas por AVA-Asaja figuran árboles arrancados por la fuerza del agua, arrastres de tierra y desperfectos en infraestructuras agrarias.
La pérdida de suelo agrícola puede resultar especialmente problemática cuando la corriente elimina parte de la capa superficial utilizada para el cultivo.
También pueden verse afectados los accesos a las parcelas y otras instalaciones necesarias para desarrollar la actividad.
Estos daños pueden dificultar la recuperación de las explotaciones incluso después de que desaparezca el agua.
Los cítricos, el cultivo más castigado
Según las primeras observaciones de AVA-Asaja, los cítricos son la producción agrícola más afectada por el temporal.
La organización destaca especialmente la naranja Navelina, cuya campaña de recolección está comenzando.
Las inundaciones llegan, por tanto, en un momento importante para los agricultores.
El exceso de agua puede afectar a la calidad de los frutos, dificultar la entrada de maquinaria y retrasar los trabajos de recolección.
La intensidad de los daños dependerá de las condiciones de cada parcela y del tiempo que permanezca inundada.
La naranja Navelina, en un momento decisivo
La variedad Navelina figura entre las principales preocupaciones del sector.
Su recolección comienza durante el otoño y las precipitaciones extraordinarias coinciden con el inicio de la campaña.
La presencia prolongada de humedad puede favorecer problemas sanitarios en los frutos.
Además, las parcelas inundadas pueden permanecer temporalmente inaccesibles para los trabajadores y la maquinaria.
La organización agraria advierte de que todavía es pronto para determinar cuánta producción podrá recuperarse.
Riesgo de hongos y enfermedades por exceso de humedad
Las inundaciones pueden provocar problemas que no resultan visibles inmediatamente.
AVA-Asaja advierte del riesgo de aparición de enfermedades relacionadas con la humedad, entre ellas las conocidas como aguado de los frutos.
En cítricos, estos problemas pueden estar asociados a microorganismos del género Phytophthora, favorecidos por condiciones de elevada humedad.
El agua acumulada también puede reducir la disponibilidad de oxígeno en el suelo y provocar asfixia radicular.
Cuando las raíces permanecen durante demasiado tiempo en terrenos saturados, pueden deteriorarse y perder capacidad para absorber agua y nutrientes.
La gravedad dependerá del estado previo de los árboles, el drenaje de las parcelas y la duración de la inundación.
Los caquis también están amenazados
El caqui es otra de las producciones que podrían sufrir consecuencias negativas.
AVA-Asaja señala que el exceso de humedad llega en un momento importante para la recolección de este fruto.
Aunque los daños iniciales parecen menores que en los cítricos, la organización advierte de posibles problemas en las explotaciones afectadas.
La preocupación se extiende también a la comarca de la Ribera, donde el cultivo del caqui tiene una presencia destacada.
Las condiciones de humedad pueden dificultar la entrada en las parcelas y alterar la planificación de la cosecha.
Aguacates y hortalizas, entre los cultivos expuestos
Las primeras estimaciones también incluyen posibles daños puntuales en explotaciones de aguacates y hortalizas.
En estos cultivos, el exceso de agua puede provocar problemas diferentes según la especie, la fase de desarrollo y las características del terreno.
Las parcelas situadas en zonas bajas o próximas a cauces pueden estar especialmente expuestas.
No obstante, AVA-Asaja todavía no ha ofrecido un balance individualizado por cultivos.
El tiempo que permanezca el agua será determinante
Una de las principales incógnitas es cuánto tardarán en drenar las parcelas inundadas.
El impacto sobre los cultivos no depende únicamente de la cantidad de lluvia registrada.
También influyen la duración del encharcamiento, las características del suelo, la temperatura y la capacidad de recuperación de las plantas.
Una parcela que evacúa rápidamente el agua puede presentar consecuencias diferentes a otra que permanece inundada durante varios días.
Por ello, las próximas jornadas serán importantes para determinar el alcance de los daños.
Infraestructuras agrícolas dañadas
Además de las cosechas, el temporal ha afectado a elementos necesarios para el funcionamiento de las explotaciones.
AVA-Asaja ha comunicado desperfectos en infraestructuras agrarias y arrastres de materiales.
La recuperación de estos elementos puede exigir trabajos de limpieza, reparación y acondicionamiento.
Los daños materiales pueden generar costes adicionales para los agricultores, independientemente de las pérdidas que finalmente sufran los cultivos.
Todavía no existe una cifra económica de pérdidas
La organización agraria insiste en que no es posible cuantificar de forma definitiva las consecuencias económicas.
Numerosos agricultores siguen sin poder acceder a sus campos.
Hasta que puedan inspeccionarse las parcelas, no será posible determinar con precisión las pérdidas de producción ni los daños en infraestructuras.
Tampoco se ha facilitado una valoración económica diferenciada por municipios o por tipos de cultivo.
Por ello, cualquier estimación monetaria realizada en este momento sería provisional.
La Safor y la Marina, epicentro del desastre agrícola
Las comarcas de la Safor y la Marina concentran las principales consecuencias agrícolas del temporal.
Los desbordamientos de ríos y barrancos han afectado a terrenos de cultivo y han complicado el acceso a diferentes municipios.
La situación de emergencia también está condicionando la actividad cotidiana de los agricultores.
En numerosas explotaciones, la prioridad inmediata no es recuperar la producción, sino garantizar la seguridad de las personas y poder acceder a las instalaciones.
El campo valenciano afronta ahora la evaluación de daños
La recuperación de las explotaciones dependerá de la evolución del temporal y de la retirada del agua.
Una vez sea posible acceder a las parcelas, los agricultores podrán comprobar el estado de los árboles, los frutos y las infraestructuras.
También será necesario evaluar los posibles problemas sanitarios derivados del exceso de humedad.
AVA-Asaja continuará actualizando sus estimaciones a medida que disponga de información directa del terreno.
**La DANA Adam podría haber afectado a unas 8.000 hectáreas agrícolas en la Comunitat Valenciana, principalmente en la Safor y la Marina. Los cítricos, especialmente la naranja Navelina, figuran entre las producciones más perjudicadas, mientras los agricultores esperan poder acceder a sus explotaciones para cuantificar unas pérdidas económicas que todavía no pueden de
















