Desde la Plataforma Defensa Animal hemos solicitado en multitud de ocasiones un protocolo para los animales en casos de catástrofes, incendios, inundaciones y cualquier otra emergencia.
Por desgracia, son los grandes olvidados y que, como seres con capacidad de sentir, merecen ser protegidos en situaciones excepcionales.
Como siempre, las protectoras y santuarios de animales hacen un trabajo encomiable sin apenas recursos, pero resulta insuficiente si no cuentan con implicación por parte de las diferentes administraciones.
Cientos de organizaciones de protección animal se han unido para exigir a las autoridades, tanto a nivel estatal como autonómico, la implantación de protocolos oficiales. Existen protocolos ya elaborados por diversas organizaciones y hay ofrecimiento para trasladar la experiencia de las ONG en la elaboración y puesta en marcha de estos.
Cuando se derrumbó el edificio de Benetússer, había una constancia real de que había animales atrapados y la alcaldesa Eva Sanz difamó a las personas que advertíamos de ello e incluso nos movilizamos allí para que luego apareciera el gato de un vecino en condiciones lamentables que fue trasladado de urgencia al veterinario.
A día de hoy, la alcaldesa de Benetússer no nos ha pedido disculpas y no lo va a hacer cuando debería tener algo de humildad para reconocer que se equivocó al señalar con firmeza en redes sociales y medios de comunicación poco menos que éramos unos mentirosos y que no había animales allí.
Los grandes olvidados
Los animales con los que convivimos no suelen ser tenidos en cuenta, pese a que hay equipos especializados que perfectamente podrían rescatarlos, así como prácticamente nadie se acordará de todos los animales silvestres con los que compartimos las calles.
También vemos que los refugios municipales se inundan cada dos por tres, debiendo los ayuntamientos aumentar los recursos que perfectamente pueden asumir y más cuando están financiando con un montón de dinero actos crueles con los animales y que avergüenzan a nuestra sociedad.
Tampoco serán tenidos en cuenta los animales innecesariamente explotados en granjas, hípicas, zoológicos, zulos de perros usados para la caza, acuarios, laboratorios y un largo etcétera.
No contribuir a la industria que explota animales es una forma de no mantener el negocio, pues normalmente donde más dudas suele haber es en la alimentación, cuando se puede hacer todo con productos vegetales que apoyen la agricultura de proximidad, pudiendo imitar e incluso mejorar cualquier receta de toda la vida, evitando todas las consecuencias de la misma.
Muchas personas dedicamos nuestro tiempo altruista a los animales sin recursos, por lo que, por muy buena voluntad que tengamos, lo único que podemos hacer es presionar a las administraciones, movilizarnos en las calles y alertar de la situación en medios que no sirven al político de turno, como es el caso de Noticias Ciudadanas.
Años sin soluciones
Situaciones como la DANA nos han hecho ver que los animales no le importan en la administración y la gente voluntaria de nuevo ha estado sacando las castañas del fuego. Cada vez que sufrimos alguna situación de emergencia volvemos a comprobar la gran deficiencia en nuestros mecanismos de respuesta ante catástrofes y es nuestra obligación seguir reclamando urgentemente protocolos de emergencias que protejan a los animales.
Muchos de los centros de recogida de animales carecen de sistemas de evacuación, vehículos adecuados o espacios en altura para protegerlos durante una inundación. Otros dependen por completo de voluntarios que, arriesgando su seguridad, rescatan animales.
La ciencia investiga cada vez más los grados de conciencia, inteligencia y empatía en distintas especies, lo que replantea la relación entre los seres humanos y el resto de seres vivos.
Reivindicaciones
La Plataforma Defensa Animal nos sumamos al resto de entidades que están pidiendo lo siguiente:
. Procedimientos claros de rescate, evacuación y atención de animales (independientemente del fín para el que sean usados por los humanos).
. Formación específica para los servicios de emergencia en manejo y transporte de animales.
. Dotación de recursos materiales adecuados para el rescate, transporte y atención de animales.
. Coordinación efectiva entre Protección Civil, servicios de emergencia, administraciones competentes y entidades especializadas en protección animal.
. Planes de evacuación específicos para instalaciones con animales.
Directrices homogéneas en todo el territorio para actuar con rapidez, seguridad y eficacia.
Por lo tanto, consideramos completamente viable realizar este protocolo y es muy necesario educar a la infancia en el respeto a todas las especies animales desde un punto de vista antiespecista.
















