Claudia Estrada debuta con «Salen las lobas», un drama inspirado en el internamiento de su hermana Valeria cuando era adolescente. La amistad, la música trap y la búsqueda de libertad protagonizan una película que ya ha recibido dos premios en Valladolid.
Una llamada familiar que terminó convirtiéndose en película
Hay historias que comienzan mucho antes de que se encienda una cámara. La de «Salen las lobas» nació en 2020, cuando Claudia Estrada recibió una llamada de su madre comunicándole que su hermana pequeña, Valeria, había ingresado en un centro de reeducación de menores de Valencia.
Valeria tenía entonces 14 años. Aquella experiencia familiar marcó profundamente a ambas hermanas y despertó en Claudia la necesidad de conocer qué sucedía detrás de los muros de unas instituciones que rara vez ocupan un lugar protagonista en el cine español.
Seis años después, aquella vivencia se ha convertido en un largometraje que acaba de llegar a la 41.ª Mostra de València-Cinema del Mediterrani.
La película supone el debut de Claudia Estrada Tarascó en la dirección de largometrajes y cuenta con una protagonista muy especial: su propia hermana Valeria, que interpreta a Luna, una adolescente internada en un centro de justicia juvenil.
El resultado es una historia que combina ficción, memoria personal y una mirada social sobre jóvenes que afrontan situaciones familiares y judiciales complejas.
Claudia Estrada convierte una experiencia personal en cine
La directora nació en Valencia en 1997 y ha desarrollado una trayectoria vinculada al cortometraje, el documental y la ficción.
Antes de realizar «Salen las lobas» ya había dirigido trabajos como «Las heridas de mi casa», «Tot crema», «Vigilia» y «Loquílla mía».
Su primera película larga surge de una necesidad distinta: transformar una experiencia familiar en una historia capaz de generar preguntas sobre el sistema de justicia juvenil.
Estrada ha explicado durante la presentación en la Mostra que recuerda especialmente el momento en que su madre le comunicó el ingreso de Valeria.
Esa llamada se convirtió en el punto de partida emocional de la película.
La directora quiso acercarse a la realidad de las adolescentes internadas y mostrar las relaciones que construyen entre ellas, sin reducir sus vidas a los motivos que provocaron su entrada en el centro.
El proyecto se ha desarrollado durante varios años y ha contado con una aproximación que combina investigación, ficción y recuerdos personales.
Luna, una adolescente que encuentra una familia inesperada
La protagonista es Luna, una joven de 15 años que llega a un centro de justicia juvenil después de una denuncia presentada por su padre.
La situación supone una ruptura radical con su vida anterior.
Luna debe adaptarse a normas, horarios y limitaciones que condicionan sus relaciones y su libertad de movimiento.
Sin embargo, dentro del centro conoce a otras adolescentes con las que establece vínculos que acabarán transformando su experiencia.
Yanira, Rocío y Melissa se convierten en figuras fundamentales de su nueva realidad.
Entre ellas surge una amistad que funciona como apoyo emocional frente a las dificultades del internamiento.
La historia se aleja así de una representación exclusivamente centrada en la sanción judicial para abordar también las relaciones humanas que aparecen en esos espacios.
El relato plantea que las adolescentes no pueden definirse únicamente por su expediente judicial, sino que poseen aspiraciones, capacidades, sentimientos y proyectos.
La sororidad como respuesta al aislamiento
Uno de los elementos centrales del largometraje es la solidaridad entre las protagonistas.
Las jóvenes descubren que compartir sus experiencias les permite afrontar de una manera diferente las dificultades del internamiento.
La película utiliza esas relaciones para mostrar la importancia de sentirse escuchadas y acompañadas.
La sororidad aparece como una forma de apoyo mutuo entre adolescentes que se encuentran en circunstancias difíciles.
Esta perspectiva también busca cuestionar determinados estereotipos sociales que presentan a las jóvenes internadas únicamente desde el conflicto o la conducta sancionada.
Claudia Estrada propone observar sus relaciones, sus emociones y sus contradicciones.
No se trata de negar los problemas que puedan existir, sino de ofrecer una representación más compleja de las personas que los protagonizan.
La amistad se convierte de esta manera en uno de los motores narrativos de la película.
La música trap abre una puerta a la libertad
La música ocupa un lugar esencial en «Salen las lobas».
Las protagonistas comparten una pasión por el trap y deciden formar un grupo musical con el mismo nombre que da título a la película: Las Lobas.
Las canciones se convierten en un medio para expresar emociones, frustraciones y deseos que no siempre encuentran espacio en su vida cotidiana.
Dentro del relato, las jóvenes llegan a plantearse escapar del centro para participar en un concurso de trap en Barcelona.
La música deja de ser un mero acompañamiento sonoro y pasa a formar parte del objetivo que une a las protagonistas.
La directora ha explicado que, en determinados centros, los objetos personales disponibles son muy limitados y que la posibilidad de escuchar música adquiere una importancia especial.
En esas circunstancias, una canción puede representar un vínculo con el exterior y una forma de construir una identidad propia.
La película incorpora composiciones musicales originales que contribuyen a desarrollar esa dimensión del argumento.
Valeria Estrada interpreta una adolescencia que conoce
La elección de Valeria Estrada como protagonista tiene una relevancia especial.
La actriz interpreta a una joven cuya experiencia no es idéntica a la suya, pero está inspirada en una etapa personal que conoce directamente.
Valeria ha explicado que la interpretación le permitió recordar cómo se sentía cuando tenía 14 años y recuperar emociones relacionadas con aquella época.
El trabajo actoral se convierte así en un ejercicio de memoria y distancia.
La película no debe entenderse como una reproducción literal de todos los acontecimientos vividos por su protagonista.
Es una obra de ficción inspirada en experiencias reales, desarrollada mediante personajes y situaciones construidos cinematográficamente.
Esa distinción permite valorar tanto su origen personal como su dimensión artística.
Una mirada diferente sobre los centros de menores
Los centros de justicia juvenil cumplen una función específica dentro del sistema legal español.
En ellos pueden ejecutarse determinadas medidas judiciales impuestas a menores conforme a la legislación correspondiente.
Su finalidad no se limita a restringir la libertad: también incorpora objetivos educativos y de reinserción social.
Sin embargo, la percepción pública de estos espacios suele estar marcada por noticias sobre conflictos, sanciones o episodios excepcionales.
«Salen las lobas» propone detenerse en la vida cotidiana de las adolescentes que pasan por esas instituciones.
La película incorpora cuestiones como la pérdida de libertad, las relaciones familiares, la necesidad de pertenencia y las dificultades para construir un futuro.
La directora busca generar preguntas sobre cómo funcionan estos centros y cómo se percibe socialmente a las jóvenes que han pasado por ellos.
La experiencia individual que inspira el largometraje no debe generalizarse automáticamente a todos los centros de justicia juvenil, que pueden presentar características y circunstancias diferentes.
Dos premios en la Seminci antes de llegar a Valencia
La película ha conseguido reconocimiento en la Semana Internacional de Cine de Valladolid.
En la edición de 2026 obtuvo el Premio Seminci Joven y el Premio del Público Punto de Encuentro.
Estos dos galardones son especialmente relevantes para una directora que presenta su primer largometraje.
El reconocimiento del público supone además una respuesta positiva a una historia que aborda asuntos sociales complejos desde personajes adolescentes.
Los premios figuran en el palmarés oficial del festival y confirman que la película ha iniciado su recorrido con una recepción destacada. SEMINCI
Tras su paso por Valladolid, «Salen las lobas» llega a Valencia para participar en la sección Xaloc de la Mostra, dedicada a producciones relacionadas con el ámbito valenciano.
La película compite por el Premi del Públic Ciutat de València.
La Mostra ofrece dos sesiones con coloquio
La película forma parte de la programación de la 41.ª Mostra de València-Cinema del Mediterrani.
El festival ha programado dos proyecciones acompañadas de encuentros con el público.
La primera se celebra este sábado 7 de noviembre a las 20.00 horas en los Cines Babel.
La segunda está prevista para el domingo 8 de noviembre a las 18.00 horas en los Cines ABC Park.
Ambas sesiones figuran en la programación oficial con coloquio posterior.
Estas actividades permiten a los espectadores conocer el trabajo de las creadoras y plantear preguntas sobre el desarrollo de la película.
La duración oficial del largometraje es de 85 minutos.
Un cine valenciano que mira hacia realidades poco visibles
La llegada de «Salen las lobas» refuerza la presencia de nuevas directoras valencianas en festivales cinematográficos.
La historia tiene una vinculación directa con Valencia, no solamente por la procedencia de sus creadoras, sino también por la experiencia que dio origen al proyecto.
La película aborda temas que van más allá de un territorio concreto: la adolescencia, la justicia, la familia, la amistad y la necesidad de encontrar espacios de expresión.
La decisión de utilizar la música urbana como elemento protagonista conecta además con los lenguajes culturales de las generaciones jóvenes.
El trap adquiere una función narrativa al representar la posibilidad de construir una voz propia frente a las limitaciones del entorno.
Estrada propone una historia en la que las protagonistas no aparecen exclusivamente como personas sometidas a una institución, sino también como jóvenes capaces de crear, imaginar y establecer vínculos.
Estreno comercial previsto para diciembre
Después de su recorrido por festivales, «Salen las lobas» tiene previsto llegar a los cines españoles el 11 de diciembre de 2026.
El estreno permitirá que el largometraje alcance a espectadores que no han podido asistir a las proyecciones de Valladolid o Valencia.
La película cuenta con participación de RTVE y un equipo de producción internacional.
En su ficha oficial aparecen Oceanika, Vampire Studio y Novak Production como productoras.
El reparto incluye a Valeria Estrada Tarascó, Houda Marrouch Laamarti, Vanessa Aisha, Sara Martínez, Alex Brendemühl y Rosa Boladeras.
La dirección de fotografía corresponde a Constanza Sandoval y la música está firmada por Spinnheli.
Una historia sobre encontrar una voz propia
«Salen las lobas» llega a la Mostra después de seis años de trabajo y de una experiencia familiar que cambió la vida de sus protagonistas.
Claudia Estrada ha convertido el recuerdo del internamiento de su hermana en una película que se pregunta qué sucede con las adolescentes que viven dentro de los centros de justicia juvenil.
Valeria, por su parte, ha encontrado en la interpretación una manera de acercarse a una etapa de su propia vida desde una perspectiva diferente.
La amistad, la sororidad y la música urbana constituyen las herramientas narrativas con las que la película busca abordar esa realidad.
Más allá de los premios recibidos, su presentación en Valencia representa también el regreso de una historia al lugar donde comenzó.
Una historia que nació de una llamada familiar y que ahora llega a las pantallas para invitar al público a mirar detrás de unos muros que habitualmente permanecen fuera de la conversación cotidiana
















