Valencia. Las autoridades continúan con un amplio dispositivo de búsqueda para localizar al autor del asesinato que el pasado miércoles, alrededor de las 20:00 horas, segó la vida de un hombre de 40 años en Alaquàs. El crimen, que ha conmocionado a la localidad, fue cometido a sangre fría y en presencia del hijo menor de la víctima.
Un ataque a bocajarro en plena vivienda
Según la investigación, el atacante llamó a la puerta del domicilio y fue el hijo, de 15 años, quien abrió. Preguntó por su padre y, cuando este acudió, disparó sin mediar palabra a quemarropa, provocando su muerte en cuestión de minutos. El menor, en estado de pánico, salió a la calle pidiendo auxilio: “¡Por favor, han matado a mi padre!”, relatan vecinos que presenciaron la escena.
Un matrimonio del vecindario trató de socorrer a la víctima. “Mi marido bajó corriendo y le taponó el pecho porque llevaba un tiro en el corazón. Se le murió en los brazos”, explicó la mujer, aún en estado de shock.
Hipótesis del crimen: ajuste de cuentas o venganza pasional
Aunque en un principio se apuntó a un posible ajuste de cuentas debido a los antecedentes de la víctima, las pesquisas se centran ahora en un crimen pasional motivado por celos. Todo apunta a que el presunto asesino, un expresidiario de 38 años vecino de Valencia, habría amenazado días antes al fallecido tras descubrir que este mantuvo una relación con su pareja mientras cumplía condena en prisión.
El hijo, testigo directo del asesinato
El menor presenció cómo su padre caía abatido por los disparos y, en estado de nerviosismo extremo, buscó ayuda desesperadamente. Los servicios de emergencia no pudieron salvar la vida del hombre pese a los intentos de reanimación. La escena ha dejado profundamente marcados tanto al adolescente como a los vecinos que intentaron socorrerlo.
Una comunidad conmocionada y un asesino huido
Tras el tiroteo, el presunto asesino huyó en un Seat Ibiza rojo, vehículo que está siendo rastreado por la Guardia Civil y la Policía Nacional. La fuerte presencia policial en la zona y el despliegue de búsqueda reflejan la gravedad de lo ocurrido y el impacto que ha generado entre los residentes de Alaquàs.
El hombre asesinado residía desde hacía cinco años en el barrio y, según los testimonios vecinales, era alguien “que iba a su rollo” y “un buen chico”. Hoy, la localidad sigue sobrecogida por un crimen que ha dejado tras de sí el dolor de una familia y la incertidumbre de una comunidad que pide justicia.