La organización juvenil vinculada a la izquierda independentista y radical vuelve a golpear en la Comunitat Valenciana ante la pasividad de la Delegación del Gobierno, que sigue sin frenar una escalada de vandalismo que suma años de antecedentes sin castigo.
VALENCIA. – Lo que para las autoridades parece ser una «rutina» de daños menores, para la sociedad civil valenciana se ha convertido en una muestra intolerable de anomia institucional. La organización radical Arran ha vuelto a presumir de su capacidad de sabotaje en territorio valenciano, reafirmando una operativa basada en el asalto a la propiedad y el señalamiento ideológico bajo el paraguas de una impunidad absoluta.
El toro de Tavernes de la Valldigna: Crónica de un sabotaje anunciado
El último episodio ha tenido lugar en Tavernes de la Valldigna. Lo que inicialmente se atribuyó a las fuertes rachas de viento, ha resultado ser, según la propia organización, un acto de vandalismo premeditado. A través de un vídeo difundido en redes sociales, el colectivo muestra a individuos encapuchados serrando la estructura del emblemático toro de Osborne a escasos metros de donde patrullaban vehículos policiales.
Esta es la cuarta vez que este símbolo es atacado, con antecedentes claros en 2016 y 2018 también reivindicados por Arran. La factura de la reparación, que Osborne ya ha confirmado que asumirá para reponer el monumento en su lugar original, podría ascender hasta los 50.000 euros; un coste que, año tras año, termina siendo el precio de la falta de vigilancia y firmeza judicial.
La sombra de la permisividad institucional absoluta
La mirada se posa ahora, más que nunca, sobre la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana. La alarmante facilidad con la que estos grupos graban, editan y publican sus delitos en redes sociales —utilizando incluso titulares de prensa como «trofeos»— evidencia un fallo sistémico en la seguridad y la persecución del delito.
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Inacción policial y judicial: A pesar de la reiteración de los ataques a sedes, monumentos y comercios en los últimos años, las detenciones son prácticamente inexistentes o carecen de consecuencias legales efectivas.
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El «efecto llamada»: La ausencia de una respuesta contundente por parte del Gobierno de España en la Comunitat ha generado un escenario donde el radicalismo se siente cómodo, operando a plena luz del día o bajo la protección de la noche sin temor a represalias.
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Desprecio por el patrimonio: Mientras las empresas deben presupuestar miles de euros para reparar los daños, el discurso político parece minimizar unos ataques que atentan directamente contra la convivencia y el respeto a los símbolos.
Un futuro de incertidumbre
Mientras el Grupo Osborne evalúa los daños para levantar de nuevo la estructura de hierro, queda en el aire la pregunta que muchos ciudadanos se hacen: ¿Hasta cuándo se va a permitir que una organización radical dicte, mediante el sabotaje, qué símbolos pueden o no permanecer en el paisaje valenciano?
La Comunitat Valenciana no puede seguir siendo el tablero de juego de quienes desprecian la ley, especialmente cuando cuentan con el silencio cómplice o la incapacidad operativa de quienes tienen el deber constitucional de proteger el orden público.
La Delegada del Gobierno Pilar Bernabé y su más que posible amparo del odio y la violencia
Ataque en la víspera del 9 d?Octubre a la centenaria entidad de Lo Rat Penat, ataques a las sedes del PPCV en Valencia, castelló y otras poblaciones, ataques a intereses turísticos, la retahíla de ataques se contabilizan cerca de la docena en los últimos años sin que la Delegación del Gobierno en manos de la socialista Pilar bernabé haya incoado diligencias por delitos de odio…
¿Simpatiza la Delegada del Gobierno Pilar Bernabé con el independentismo más radical y con el odio y la violencia?
Vista la ausencia de diligencias enviadas a Fiscalía podríamos asegurar que desde la Delegación del Gobierno de la Comunitat Valenciana se ampara la violencia y el delito, es más se blanquean delitos como gamberrismo. Por tanto se podría decir que Bernabé ampara el odio y la violencia desde su cargo institucional…















