La Asociación de Comerciantes y Empleados del Mercado Central y Centro de Valencia «La Cotorra» ha propuesto al Ajuntament de Valéncia que el Mercado Central esté dotado de un puesto de atención sanitaria y de una ludoteca con vigilancia para que los padres puedan hacer sus compras en el recinto tranquilos dejando en un espacio seguro a los niños.
La Cotorra ha elevado al Ayuntamiento esta propuesta que ahora será estudiada en el Consistorio Municipal, puesto que el edificio es municipal correspondería al Ayuntamiento dotar al Mercado Central, el más grande de Valencia de estos servicios para los trabajadores y clientes.
El Mercado Central ya tuvo una enfermería que daba servicio a los cerca de 1.000 trabajadores que trabajan bajo su techo y a los cerca de 15.000 visitantes que a diario y de media tiene el recinto municipal. Pero cuando la enfermera se jubiló, se cerró el puesto y la asociación que gestiona el Mercado desde los años 80 (en precario desde el 2018) decidió eliminar el puesto de enfermería y ubicar allí una sala de lactancia materna que raramente está utilizada.
¿Dónde se ubicaría?
La idea que ha efectuado al Consistorio Municipal la Asociación La Cotorra es utilizar la isla de paradas que El Bar Central tiró abajo para construir un comedor, el problema -aseguran- es que muchas de ellas llevan más de 3 años cerrados, incumpliendo la normativa municipal, por lo que la Concejalía de Mercados debería recuperar la concesión, ya que la ordenanza no permite un cierre sin dar servicio tanto tiempo y dado que el Bar Central ha eliminado todas las paradas y arrasado dejando sólo el suelo y algún elemento original como algo de vallado, con unas obras paradas desde septiembre y dando una pésima imagen al Mercado Central, allí sería un punto perfecto para ubicar estos servicios.
«Nunca se debería haber permitido eliminar paradas comerciales para construir un espacio sin venta comercial, y ya que la ordenanza no contempla que pueda existir un comedor, la mejor idea una vez tirado todo al suelo es que el Ayuntamiento allí construya espacios para vendedores y clientes»
Casi 1.000 personas trabajando en el Mercado Central de Valencia
Las más de 200 paradas que tiene el Mercado central ubican a casi un millar de trabajadores bajo su techo, trabajadores que a diario utilizan cuchillos y maquinaria con la que fácilmente se cortan. por contra no existe un punto de atención sanitaria urgente en el edificio municipal. Rara es la vez que un trabajador no tiene que acudir a la Farmacia más cercana a una cura de urgencia, farmacia que se ha convertido en un punto de atención sanitario improvisado casi cada día.
Además, los cerca de 15.000 visitantes diarios de media también sufren desmayos y golpes de calor ( más de 120 lipotimias al año en verano), resbalones por las goteras y otras patologías.
A esto se une que existe un desfibrilador comprado hace más de una década en una mochila en una oficina sobre un armario, pero nadie sabe cómo utilizarlo y es más, nunca se han recargado ni sustituido sus baterias, por lo que cuando haga falta no podrá ser utilizado.
«La realidad es que se necesita un punto de atención sanitaria para esas miles de personas y es inconcebible que el Ayuntamiento en un recinto municipal no disponga de absolutamente nada, ni para sus propios trabajadores, ni para los visitantes ni para los concesionarios»
Una ludoteca infantil
Como existe espacio de sobra, también se solicita que se construya un espacio de juegos infantiles, a modo de ludoteca, con un monitor infantil que cuide de los niños mientras los padres puedan hacer cómodamente las compras en el Mercado más grande y con mejores productos de Valencia.
«Seríamos el primer mercado en ofrecer este servicio en Valencia y ello incentivaría las compras de las familias, nos sorprende que la Concejalía de Familia no lo haya pensado ya o la Concejalía de Mercados».
«Vienen muchas familias con niños y sería todo un detalle, para poder efectuar las compras con tranquilidad mientras el niño está en un recinto seguro, vigilado y supervisado, jugando».
Este servicio sería especialmente efectivo para las familias monoparentales, ya que el progenitor podría efectuar las compras con tranuilidad teniendo al menor a salvo en un recinto diseñado para él/ella y con supervisión.
«Si María José Catalá se cree los Mercados Municipales es hora de demostrarlo con espacios amables y muy necesarios en los grandes mercados municipales, que marcarían la diferencia con las superfícies comerciales»

















