VALENCIA — La Generalitat Valenciana ha anunciado un refuerzo sin precedentes en su estrategia de control y erradicación de especies exóticas invasoras (EEI). A través de un despliegue técnico que abarca las tres provincias, el gobierno autonómico busca frenar el deterioro de los ecosistemas locales y proteger la fauna y flora protegida, que se ve desplazada por competidores biológicos altamente agresivos.
Un escudo contra la «contaminación biológica»
El corazón de esta operativa reside en las Brigadas Natura 2000, equipos especializados que actualmente centran sus esfuerzos en la gestión de la flora. Según el último balance, se está actuando de forma directa sobre 43 especies exóticas vegetales presentes en enclaves críticos como ríos, ramblas y zonas húmedas de alto valor ecológico.
Estas intervenciones no solo consisten en la retirada manual o mecánica de ejemplares, sino también en la posterior restauración de los hábitats con especies autóctonas para evitar que el suelo degradado sea colonizado nuevamente por plantas invasoras como la caña común (Arundo donax) o el plumero de la Pampa.
Alerta por fauna: Del coipú al cangrejo chino
La lucha no se limita al terreno botánico. La Generalitat ha identificado varios frentes críticos en materia de fauna, donde la presencia de animales foráneos está alterando gravemente las cadenas tróficas y las infraestructuras hídricas:
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Coipú: Este roedor de origen sudamericano, detectado especialmente en zonas de humedales como la Marjal de Pego-Oliva, es una prioridad debido a su capacidad para destruir cultivos y dañar acequias.
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Cangrejo chino: Una de las especies más preocupantes por su capacidad de excavación y competencia con el cangrejo de río autóctono.
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Carpa y otras especies piscícolas: El control de poblaciones de carpa busca devolver el equilibrio a los cauces fluviales, donde su sobrepoblación degrada la calidad del agua y desplaza a los peces nativos.
«El objetivo es triple: prevenir la entrada de nuevas amenazas, erradicar los focos detectados a tiempo y reducir el impacto ambiental allí donde la especie ya está asentada», señalan fuentes del departamento de Medio Ambiente.
El impacto económico y ecológico
Más allá de la pérdida de biodiversidad, la Generalitat subraya que las especies invasoras representan un coste económico millonario, afectando a la agricultura por la rotura de canales de riego y aumentando el riesgo de inundaciones por la obstrucción de cauces. Este nuevo plan de refuerzo pretende actuar como un muro de contención antes de que los daños sean irreversibles para el patrimonio natural valenciano.

















