VALENCIA – El pasado y el presente han colisionado de forma estruendosa esta mañana en la fachada marítima de Valencia. Lo que comenzó como una jornada rutinaria de excavación en unas obras civiles se transformó, en cuestión de minutos, en un despliegue de seguridad de alta prioridad. El hallazgo de un artefacto explosivo de la Guerra Civil, con un peso superior a los 50 kilogramos, obligó a las unidades de élite de la Policía Nacional a intervenir para evitar una tragedia en una de las zonas más transitadas de la capital del Turia.
Un hallazgo entre los cimientos
Eran poco más de las nueve de la mañana cuando la pala de una excavadora golpeó un objeto metálico inusualmente resistente y de forma cilíndrica. Los operarios, acostumbrados a encontrar restos de antiguas canalizaciones, detuvieron la marcha al observar el característico color oxidado y la envergadura de lo que parecía ser un proyectil de gran calibre. Siguiendo el protocolo de seguridad laboral ante hallazgos arqueológicos o sospechosos, la dirección de obra paralizó los trabajos y dio aviso inmediato a los servicios de emergencia.
A los pocos minutos, agentes de la Policía Local y la Policía Nacional acordonaron un perímetro de seguridad, desalojando preventivamente a los trabajadores y restringiendo el tráfico peatonal. Tras una primera inspección ocular, los agentes confirmaron los peores presagios: se trataba de una bomba de aviación de la Guerra Civil Española, cargada y potencialmente activa.
TEDAX: Precisión frente a la inestabilidad del tiempo
La llegada de la unidad de Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX) marcó el inicio de la fase más crítica del operativo. Con equipos de protección reforzados y detectores de última generación, los especialistas analizaron el estado del proyectil. Según fuentes policiales, la bomba presentaba un avanzado estado de corrosión exterior, pero mantenía su carga explosiva interna intacta.
«El peligro de estos artefactos no disminuye con el paso de las décadas; al contrario, la degradación de los sistemas de ignición y el propio explosivo los vuelve extremadamente sensibles a cualquier manipulación o cambio de temperatura», explicó un portavoz de la jefatura superior.
Dada la magnitud del artefacto —más de 50 kilogramos de acero y explosivo— y su ubicación en un área en construcción rodeada de infraestructuras, los TEDAX descartaron realizar la explosión controlada in situ. Se decidió entonces un traslado de alto riesgo: el proyectil fue asegurado en un vehículo especial y escoltado por patrullas de la Policía Nacional hasta una zona confinada y segura dentro del recinto del Puerto de Valencia, alejada de núcleos residenciales.
La fumata que alarmó a la costa
Cerca del mediodía, un estruendo seco y una densa columna de humo blanco y negro se elevaron sobre el horizonte marítimo. La detonación controlada se ejecutó con éxito utilizando cargas de corte para neutralizar el mecanismo de la bomba.
El efecto visual fue inmediato. Desde la Playa de la Patacona hasta el paseo de la Malvarrosa, centenares de ciudadanos y turistas detuvieron su actividad al observar la «fumata» que se alzaba tras los muelles. En pocos minutos, las redes sociales se inundaron de vídeos y fotografías de la columna de humo, generando una ola de incertidumbre que la Policía Nacional tuvo que calmar mediante comunicados oficiales en sus canales digitales.
Valencia: un mapa de explosivos olvidados
Este suceso no es un hecho aislado, sino un recordatorio del papel estratégico que jugó Valencia durante el conflicto civil de 1936-1939. Al ser la sede del Gobierno de la República durante parte de la contienda, la ciudad fue objetivo sistemático de la Aviación Legionaria Italiana y de la Legión Cóndor alemana.
El puerto y sus alrededores fueron las zonas más castigadas por los bombardeos. Muchas de las bombas lanzadas no llegaban a explotar debido a fallos mecánicos o al impactar en terrenos arenosos y blandos, quedando sepultadas por metros de tierra y olvidadas por el crecimiento urbanístico de la ciudad. Los expertos señalan que, con el actual auge de las obras de remodelación en la zona de los Poblados Marítimos y el Puerto, es «previsible» que sigan apareciendo restos de esta oscura etapa histórica.
Sin daños y con una advertencia
El operativo concluyó sin heridos ni daños materiales de consideración. Una vez confirmada la completa destrucción del artefacto, los TEDAX retiraron los restos metálicos para su posterior análisis y reciclaje. A primera hora de la tarde, la normalidad regresó a las obras y el perímetro fue reabierto.
Las autoridades han aprovechado el incidente para reiterar una advertencia fundamental a la ciudadanía: ante el hallazgo fortuito de cualquier objeto metálico con apariencia de proyectil, nunca se debe tocar, golpear o enterrar. La recomendación es señalizar la zona y llamar inmediatamente al 112, pues, como se ha demostrado hoy, la historia a veces guarda sorpresas que siguen siendo letales noventa años después.
















