VALENCIA. – La red de Metrovalencia ha vivido una nueva jornada de parálisis y tensión. Lo que comenzó como un fallo técnico se transformó rápidamente en un escenario de colapso operativo que ha afectado a cuatro de las principales líneas de la ciudad, dejando estaciones saturadas y un profundo malestar ciudadano por la falta de información efectiva en el momento del incidente.
El comunicado oficial frente a la realidad del andén
A través de sus canales oficiales, Metrovalencia emitió un escueto aviso tratando de acotar el alcance del problema:
«Aviso L3, L5, L7, L9: Por avería los trenes circulan con retraso y hay supresiones parciales o totales de algunos trenes. Seguiremos informando. Sentimos las molestias.»
A pesar del mensaje, la realidad en las estaciones de las líneas afectadas (que conectan puntos clave como el Aeropuerto, Torrent Avinguda y el centro de la ciudad) fue mucho más caótica. La mención a «supresiones totales» de algunos trenes dejó a cientos de pasajeros varados sin un plan de contingencia claro ni transporte alternativo inmediato.
El silencio de los altavoces: el detonante del alboroto
El principal foco de crítica no ha sido solo el retraso, sino la incapacidad de la infraestructura para comunicarse con el usuario. Los pasajeros denunciaron que las megafonías emitieron mensajes «distorsionados» y «completamente incomprensibles», lo que impidió a muchos entender la gravedad del aviso publicado en redes.
«Escuchas un ruido de fondo pero no sabes si el tren va a venir o si tienes que salir a buscar un autobús», relataba una afectada en la estación de Colón. Esta falta de claridad provocó aglomeraciones peligrosas en los andenes, donde la ausencia de personal de información agravó la sensación de incertidumbre.
Impacto en la movilidad y quejas recurrentes
La avería ha tenido un efecto dominó en toda Valencia:
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Saturación del transporte alternativo: Las paradas de la EMT se vieron desbordadas por usuarios que abandonaban el metro, siendo incapaces de absorber el flujo de pasajeros desviados.
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Tensión en los túneles: En algunos tramos, los convoyes permanecieron detenidos bajo tierra durante varios minutos, incrementando la indignación de quienes ya daban por perdida su jornada laboral o académica.
Este nuevo episodio reabre el debate sobre la necesidad urgente de inversión en el mantenimiento de las líneas 3, 5, 7 y 9, y sobre la modernización de unos sistemas de comunicación que, en días de crisis, parecen quedar mudos.
Quejas de los usuarios
Ante el comunicado impreciso y ambiguo de Metrovalencia en redes sociales, son decenas de los usuarios los que se han quejado, y han contestado en redes.
Las quejas de los usuarios son recurrentes, con trenes abarrotados en horas punta, incluso muchos se preguntan por la seguridad de ir tan sumamente llenos. Además no son pocos los que se quejan de la falta de información cada vez que existe una incidencia, y lo achacan al deficiente mantenimiento de la red desde hace años.
Muchos usuarios se han enterado a bordo e trenes que se han parado, algunos de ellos han llegado a las estaciones más cercanas y les han comunicado que no proseguían su recorrido, con lo que les dejaban en esa misma estación y los usuarios se han tenido que buscar la vida.
El problema de la movilidad en Valencia
La movilidad en Valencia se hace imposible y se arrastra un gran problema. Así, a las incidencias diarias de Renfe se añade las de metrovalencia y también las de la EMT Valencia, con autobuses que ponen el cartel de Completo y no paran en las paradas. A hora punta hay que armarse de paciencia para coger el transporte público y planificar con tiempo tu viaje al trabajo o para estudiar.
Lugo hablamos de la movilidad responsables, pero el transporte público es un auténtico fracaso en Valencia, y las tres administraciones, local, autonómica y nacional se lavan las manos y sólo saben culpar a la otra, pero las tres tienen la culpa de una in-movilidad, de una gestión ineficaz y un transporte ineficiente.
Los valencianos sufrimos así cada día una tasco continuo en la Ciudad y sus accesos y un problema grave de las administraciones por su incompetencia total y por no ser capaces de poner una solución, si quiera hablan entre ellas para coordinarse. Una red de transporte público que no sirve absolutamente para nada.
















