Una auditoría técnica revela que la afirmación del Ajuntament de Valencia sobre el traslado de la reliquia a Barcelona en 1422 carece de acta de depósito y contradice los inventarios reales de la época.
VALENCIA – En plena celebración del III Año Jubilar del Santo Cáliz, la veracidad del relato institucional del Ayuntamiento de Valencia ha quedado bajo sospecha. Una investigación histórica y archivística basada en fuentes primarias —incluyendo la monografía de referencia de Buenaventura Bassegoda (1895)— denuncia que la administración municipal está difundiendo datos sin base documental para situar el Santo Cáliz en la Capilla Real de Barcelona en el año 1422.
¿Se han inventado la historia para colocar la reliquia en Barcelona?
El Centro de Interpretación del Santo Cáliz, patrocinado por Visit Valencia y el Ajuntament de Valencia, gobernado por Catalá y Vox, exhibe de forma categórica que el objeto “pasa a manos de Alfonso el Magnánimo y es trasladado a la capilla real de Barcelona en 1422”.
Sin embargo, los expertos advierten que esta afirmación es una «atribución sin base documental» que ignora los protocolos de fe pública y derecho canónico de la época.
El «Silencio» del Archivo de la Corona de Aragón
El análisis técnico de los inventarios de la Real Capilla de Santa Águeda (Barcelona) entre 1422 y 1423 —periodo en el que el Magnánimo traspasó la gestión del templo a la Orden de la Merced— demuestra la ausencia absoluta de la reliquia.
• Inventarios exhaustivos: Los documentos de la época detallan con precisión objetos menores (espinas de la corona, restos de la túnica, reliquias de santos y cruces de oro), pero omiten sistemáticamente el Santo Cáliz.
• Inviabilidad logística: En 1422, la capilla de Barcelona se encontraba en una fase de parálisis constructiva y crisis administrativa, lo que hace científicamente improbable el depósito de la pieza más valiosa de la Corona en un recinto sin las garantías de seguridad y culto necesarias.
Confusión geográfica e intereses institucionales
La auditoría sugiere que el Ayuntamiento de Valencia ha incurrido en una «transposición errónea». El término «Capilla Real» era una denominación genérica para las sedes de Barcelona, Valencia, Mallorca y Nápoles. Los investigadores señalan que, mientras el traslado del Cáliz a la Catedral de Valencia en 1437 está perfectamente documentado por actas de entrega, la supuesta escala en Barcelona en 1422 es un «fantasma historiográfico» que no cuenta con un acta nominativa de depósito que lo avale.
«Resulta alarmante que, en un momento de máxima proyección internacional como es el Año Jubilar, se priorice la narrativa turística o política sobre la trazabilidad científica de la reliquia»
Señalan fuentes cercanas a la investigación. «El derecho canónico de la Edad Media impedía el tráfico de reliquias sin instrumentos públicos de entrega; si el Cáliz no figura en los inventarios de Bassegoda, es porque nunca estuvo allí».
Esta denuncia apela a una rectificación inmediata por parte de Visit Valencia y del Ayuntamiento, instándoles a basar sus contenidos en evidencias de archivo y no en hipótesis que comprometen el rigor histórico de la ciudad de Valencia frente a la comunidad científica internacional.
¿Por qué Catalá hace pasar al Santo Caliz por Barcelona?
Pues es una respuesta que deberá dar, dada la gran polémica generada desde que esta semana se conociera que en el panel instalado en la Plaza de la Reina en el arco temporal existen múltiples denominaciones y errores históricos, lo que ha generado una gran polémica entre los historiadores locales y nacionales.
La pregunta es ¿quién está (des)asesorando a María José Catalá en esta historia, ¿y cómo es posible estas afirmaciones?
Parece que nadie comprueba nada en el Ajuntament de Valéncia, incluso en los textos se habla en la traducción al «valenciano» de Catalá del rojo como vermell (Roig en valencià y vermell en catalá). ¿Ha hecho Catalá otra vez de las suyas?… Porque su catala-nismo es evidente y se denota en sus repetidos actos, desde homenajes a Estellés a seguir manteniendo la Plaza de Joan (De lacruz) Fuster, el falangista reconvertido a independentista catalán y que trataba a las mujeres de zorras en sus poemas erótico-pornográficos.
¿Hay alguien al mando? Parece que no, y PP y Vox callan ante una alcaldesa que ha perdido la cabeza y el mando de la Ciudad hace mucho tiempo…
















