VALENCIA – La red de carreteras de la provincia de Valencia vive este viernes una de sus jornadas más críticas del año. El paso de la borrasca Regina, que ha descargado con fuerza sobre la Comunidad Valenciana en las últimas horas, no solo ha dejado registros pluviométricos preocupantes, sino que ha provocado un daño estructural de gravedad en la autovía A-7, a la altura del término municipal de Rafelbunyol.
El incidente principal se localiza en el punto kilométrico 305 de la citada vía, donde la intensidad de las precipitaciones ha socavado el terreno bajo el asfalto, provocando la aparición de un socavón de grandes dimensiones. Por motivos de seguridad, la Dirección General de Tráfico (DGT) y el Ministerio de Transportes han procedido al cierre inmediato de los carriles derecho y central, dejando únicamente un carril operativo para absorber el denso flujo de vehículos que transita hacia el sur.
Un efecto dominó en el By-pass de Valencia
El cierre parcial en Rafelbunyol ha generado un efecto embudo inmediato. Según los datos en tiempo real de la DGT, las retenciones en sentido Alicante ya superan los ocho kilómetros, extendiéndose desde el kilómetro 305 hasta el 313. Sin embargo, el colapso no se limita al punto del incidente. La A-7, eje vertebrador del transporte de mercancías y pasajeros, presenta otros focos de congestión masiva:
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Sentido Barcelona: Se registran colas de seis kilómetros entre las zonas de Les Simetes y Cruz de Gracia.
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Zona Sur: Entre las localidades de Aldaya y Quart de Poblet, la circulación se mantiene lenta con otros dos kilómetros de vehículos parados.
Los servicios de mantenimiento de carreteras ya se encuentran en la zona evaluando la estabilidad del firme. «La prioridad es asegurar que no existan más oquedades bajo el resto de la calzada antes de proceder al reasfaltado de urgencia», señalan fuentes técnicas, aunque las previsiones de reapertura total son pesimistas mientras la lluvia no remita.
La red secundaria y los accesos a la capital, bajo mínimos
El incidente en la A-7 ha provocado que muchos conductores busquen rutas alternativas, saturando de forma colateral el resto de las vías de entrada y salida de Valencia. La V-30, una de las arterias con mayor tráfico pesado, sufre cinco kilómetros de retenciones entre Horno de Alcedo y Mislata (sentido A-7) y otros tres kilómetros entre Paterna y el barrio de la Luz en dirección al Puerto.
Por su parte, la V-31 (Pista de Silla) no ofrece mejores condiciones: ocho kilómetros de atasco bloquean el paso entre Silla y Horno de Alcedo en sentido entrada a la capital. En el acceso norte por la V-21, los conductores se enfrentan a cuatro kilómetros de paradas en Alboraya y tres kilómetros adicionales a la altura de El Puig.
Movilidad comprometida en el área metropolitana
El panorama se completa con complicaciones severas en las carreteras de gestión autonómica:
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CV-35 (Pista de Ademuz): Presenta un tramo crítico de cuatro kilómetros entre San Antonio de Benagéber y Cruz de Gracia, sumado a otros dos kilómetros entre La Coma y Burjassot.
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CV-30 y CV-36: Las habituales retenciones de hora punta se han visto agravadas por el pavimento mojado y la visibilidad reducida, sumando 2 y 3,5 kilómetros respectivamente.
Las autoridades recomiendan encarecidamente a la población evitar los desplazamientos por carretera que no sean estrictamente necesarios y, en caso de serlo, priorizar el uso del transporte ferroviario de cercanías, que por el momento opera con relativa normalidad a pesar del temporal. Se espera que los trabajos de reparación en la A-7 se prolonguen durante las próximas 24 a 48 horas, dependiendo de la evolución meteorológica de la borrasca Regina.
















