VALENCIA | 08 de abril de 2026
El corazón de la tradición valenciana late con fuerza esta semana bajo la mirada atenta de los más pequeños. El Concurs de Milacres, pieza angular de las festividades en honor a San Vicente Ferrer, ha alcanzado hoy su segunda jornada de representaciones, consolidándose como el mayor escaparate del teatro infantil en lengua valenciana y un baluarte de la identidad cultural de la ciudad.
La concejal de Fiestas y Tradiciones y presidenta de la Junta Central Vicentina (JCV), Mónica Gil, ha asistido a esta segunda sesión para respaldar la labor de los altares participantes. Tras una primera jornada marcada por la presencia del teniente de alcalde, José Gosálbez, el certamen encara su recta final con una exhibición de talento que une devoción, lengua y escena.
El Altar del Carme y el Mercat de Colón protagonizan la jornada
En esta segunda jornada, el escenario ha sido testigo del esfuerzo de cuatro asociaciones emblemáticas: el Altar del Carme, el Altar del Mocadoret, el Altar del Mercat de Colón y el Altar del Mercat. Los grupos infantiles de estas entidades han puesto en escena diversos episodios de la vida y milagros del santo dominico, patrón de la Comunitat Valenciana.
Un certamen con raigambre histórica
Organizado conjuntamente por la Junta Central Vicentina y Lo Rat Penat, el concurso se desarrolla a lo largo de tres intensos días. Este año, la calidad técnica de las representaciones y el cuidado en la indumentaria han vuelto a ser la tónica dominante. Cada milagro, basado en textos históricos de autores locales, revive los prodigios atribuidos a San Vicente Ferrer, logrando que el teatro vicentino trascienda lo religioso para convertirse en un fenómeno social y cultural.
El certamen no es solo una competición; es un punto de encuentro para los diversos Altares de la ciudad, asociaciones que trabajan durante todo el año para sufragar los gastos de los escenarios, los trajes y la formación de los jóvenes actores.
Protagonismo institucional y social
La asistencia de las autoridades municipales en estas dos primeras jornadas refuerza el peso institucional que el Ayuntamiento de Valencia otorga a las fiestas vicentinas. Si en la jornada inaugural fue el teniente de alcalde, José Gosálbez, quien acompañó a los pequeños actores, hoy la presencia de Mónica Gil reafirma el compromiso de la Concejalía de Fiestas y Tradiciones con el fomento del asociacionismo vicentino.
La participación de los niños, cuyas edades oscilan habitualmente entre los 5 y los 14 años, es el elemento más elogiado por el público que abarrota el salón de actos. Para muchos de estos menores, el concurso supone su primer contacto serio con la oratoria y la interpretación, adquiriendo habilidades que van mucho más allá de la festividad.
Hacia la clausura y el día del Santo
Tras la finalización de estas tres jornadas de concurso, el jurado —compuesto por expertos en teatro, lengua valenciana e historia— emitirá su veredicto. Sin embargo, el verdadero premio se vivirá en las calles el próximo lunes, festividad del santo, cuando los altares se levanten por toda la ciudad y los niños vuelvan a representar sus obras frente a sus vecinos.
Con la celebración de este concurso, Valencia demuestra una vez más que la modernidad de la capital no está reñida con la protección de sus ritos más antiguos. El Concurso de Milacres sigue siendo, año tras año, el testimonio vivo de un pueblo que se reconoce en sus raíces y que confía en sus jóvenes para seguir escribiendo su historia.




















